martamarques
Poeta adicto al portal
Romance de la Luna blanca
La luna a la cita vino
vestida de pura plata,
la reina de mis amores
la trajo muy casquivana,
en el trayecto del cerro
negra la noche ocultaba,
sus ojos que son luceros
que alumbran con su mirada.
Con sus rizos tan morenos
teje la noche su trama,
mi corazón palpitante
sueña dormir en su enagua,
la senda de su camino
se cierra sobre su falda,
el follaje del somonte
amante de circunstancia,
suave acaricia sus pechos
como delicia del alma,
en un claro del paraje
celosas las araucarias,
emergen sus altos tallos
que mecen sus largas ramas.
II
Tendida estaba esperando
mi corazón palpitaba,
del ribete de mi escote
se agitaban dulces ganas,
debajo de mi sendero
la roja rosa agitaba,
estremecida pensando
como apaciguar su ansia,
y en ese instante llegó
cuando menos la esperaba,
fue sutil aparición
que floreció de la nada,
mi corazón se agitó
surcado por mil espadas,
estabas bella de noche
adelfa de flores blancas.
III
Nos tendimos en el claro
tu cuerpo hervía de ganas,
nos dimos vueltas y brincos
como cerdas en la grama,
te escurrías de mis manos
viscosa y toda mojada,
por el sudor de la noche
afiebrado por tus ganas.
Cuando pude meter mano
vencer tu frágil coraza,
la rosa roja ofreció
su miel más pura y sagrada,
en los labios encendidos
besos de la bella Francia.
¡Nos amamos con pasión!
Con la pasión infinita,
que no conoce senderos
ni reglas tan acotadas,
el alba nos encontró
dormidas y apretadas.
Desperté tan de repente
no pude recordar nada,
ni decirles lo ocurrido
de manera apresurada,
solo diré lo siguiente:
-adoré mi bella amiga,
con amor apasionado
en una noche agitada.
Marta Marques
La luna a la cita vino
vestida de pura plata,
la reina de mis amores
la trajo muy casquivana,
en el trayecto del cerro
negra la noche ocultaba,
sus ojos que son luceros
que alumbran con su mirada.
Con sus rizos tan morenos
teje la noche su trama,
mi corazón palpitante
sueña dormir en su enagua,
la senda de su camino
se cierra sobre su falda,
el follaje del somonte
amante de circunstancia,
suave acaricia sus pechos
como delicia del alma,
en un claro del paraje
celosas las araucarias,
emergen sus altos tallos
que mecen sus largas ramas.
II
Tendida estaba esperando
mi corazón palpitaba,
del ribete de mi escote
se agitaban dulces ganas,
debajo de mi sendero
la roja rosa agitaba,
estremecida pensando
como apaciguar su ansia,
y en ese instante llegó
cuando menos la esperaba,
fue sutil aparición
que floreció de la nada,
mi corazón se agitó
surcado por mil espadas,
estabas bella de noche
adelfa de flores blancas.
III
Nos tendimos en el claro
tu cuerpo hervía de ganas,
nos dimos vueltas y brincos
como cerdas en la grama,
te escurrías de mis manos
viscosa y toda mojada,
por el sudor de la noche
afiebrado por tus ganas.
Cuando pude meter mano
vencer tu frágil coraza,
la rosa roja ofreció
su miel más pura y sagrada,
en los labios encendidos
besos de la bella Francia.
¡Nos amamos con pasión!
Con la pasión infinita,
que no conoce senderos
ni reglas tan acotadas,
el alba nos encontró
dormidas y apretadas.
Desperté tan de repente
no pude recordar nada,
ni decirles lo ocurrido
de manera apresurada,
solo diré lo siguiente:
-adoré mi bella amiga,
con amor apasionado
en una noche agitada.
Marta Marques
Última edición: