Romance de la Reina Catalina (Con cambio de asonancia)

Otra faceta en tu haber que no conocía. Si el cantar del Mio Cid lo escribieras tú, seguro que me lo leería hasta el final.
Amigo Eladio, eres un genio en todos los estilos.
Mi admiración y reconocimiento a tu talento.
Estrellas a tu arte porque la máquina se empeña en no permetirme reputación.
Castro.
 
Espléndido poema en todos los sentidos, amigo mío. Y sí, tenías razón: a pesar de la tristeza deja buen sabor de boca porque, al final, se hizo justicia.
 
Ingenioso y muy bello. Siempre es grato pasar a leerte Eladio. Fueron muy amenas tus letras, me han encantado Saludos y abrazos.
 
Un buenísimo romance Eladio, y un olé a Catalina... que ya se lo venía advirtiendo...
besos y estrellas todas,
Eva
 
Un ritmo excelente y una historia que atrapa y nos transporta a otra época. Me ha encantado, Eladio. Gracias por la invitación. Mis estrellas y un beso para ti. Feliz domingo.
 
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Esta es la historia señores
de la reina Catalina,
hija del rey Don Fulgencio
y de su esposa Casilda.
Al nacer en cuna noble
fue muy honrada y altiva.
Una noche de septiembre
un moro la hizo cautiva
y la montó en su caballo
brillantes de oro en la silla,
las herraduras de plata
y en las crines amatistas.
¿Cómo te llamas Cristiana,
cómo he de llamarte, niña?
Poco te importa mi nombre
si no respetas mi vida.
Tu vida sí la respeto
pues serás mi prometida
y cuando pasen tres lunas
dormiré en tu compañía.
Dios no quiera que eso pase,
no quera Dios que desnuda
en tu cama yo me encuentre
en tan atroz singladura.
Si no quieres ser mi esposa,
lo serás bajo tortura
y si tampoco así quieres
te espera la sepultura.
¿Cuál es tu nombre muchacha
que con tus ojos me alumbras?
Mi nombre te lo diré
en la ocasión oportuna.
Ya llegaron al palacio
donde el moro con voz dura
ordena que sus sirvientes
apacienten las monturas
cansadas de tanto andar
por entre montes y dunas.
Ya tres noches han pasado,
la luz del alba despunta
y aunque prometió la niña
al moro no unirse nunca
para conservar su vida
palabras de amor pronuncia.
Ya llegó la nueva noche
después de tan tristes nupcias,
ya la paloma de luto
a su dignidad renuncia.
La serpiente ya se arrastra
terminada la cópula;
la muerte silva su canto
de perdición y locura.
Mientras le besa los labios
un puñal de plata empuña
y lo clava en el costado
de su marido con furia.
Ahora digo mi nombre
que es la ocasión oportuna:
Yo me llamo Catalina,
desde este momento viuda.

Eladio Parreño Elías

10-Mayo-2013


Triste y realista romance Eladio, la fuerza y el poder no se pueden ejercer impunemente, "donde las dan las toman" a pesar del miedo a la muerte.
UN placer leerte poeta , Buen Día
 
Que historia tan poeticamente contada y no es para menos venida de tu creación!!!felicitacioes, me asombra gratamente.
maravilloso poeder leerte
Un buen domingo y abrazo desde esta parte del océano
ladulcec-zza
 
Un romance que parece salido de un romancero medieval. Es maravillosa la capacidad creativa que posees, y como tus poemas son auténticas obras dignas de ser conservadas en el recuerdo.
Magnífico, Eladio, realmente excelente.
Un abrazo.
 
Es una maravillosa historia mi amigo, tus versos siempre tienen ese toque de dejar algo interesante, los amores forzados nunca han sido buenos, sino mira el resultado. Muchas gracias por tu invitación mi amigo.
Un abrazo y muchas bendiciones!!
 
Excelente romance con ese cambio de asonancia de la "ia" a la "ua". Lo has escrito tan bien que suena tal cual los romances que cantaban juglares del medievo.
La historia es muy propia de esos tiempos de guerras fronterizas entre los nacientes reinos cristianos y Al-andalús.
No conozco al rey Fulgencio, por lo que deduzco que tienes el mérito de haberlo creado basándote en hechos frecuentes en aquellos tiempos y en aquellas fronteras. Pero por el nombre (Fulgencio) y el de su esposa (Casilda), me lo he imaginado entre los siglos VIII y X, en tiempos del reino de Asturias o León, y el condado de Castilla.

Ha sido un gozo esta lectura, pues además de su excelente poesía....me encanta la Historia.

Mis estrellas, querido Eladio, y, si la maquinilla carajotilla, jaja, me deja, reputación bien merecida.

Un enorme abrazo.
 
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Esta es la historia señores
de la reina Catalina,
hija del rey Don Fulgencio
y de su esposa Casilda.
Al nacer en cuna noble
fue muy honrada y altiva.
Una noche de septiembre
un moro la hizo cautiva
y la montó en su caballo
brillantes de oro en la silla,
las herraduras de plata
y en las crines amatistas.
¿Cómo te llamas Cristiana,
cómo he de llamarte, niña?
Poco te importa mi nombre
si no respetas mi vida.
Tu vida sí la respeto
pues serás mi prometida
y cuando pasen tres lunas
dormiré en tu compañía.
Dios no quiera que eso pase,
no quera Dios que desnuda
en tu cama yo me encuentre
en tan atroz singladura.
Si no quieres ser mi esposa,
lo serás bajo tortura
y si tampoco así quieres
te espera la sepultura.
¿Cuál es tu nombre muchacha
que con tus ojos me alumbras?
Mi nombre te lo diré
en la ocasión oportuna.
Ya llegaron al palacio
donde el moro con voz dura
ordena que sus sirvientes
apacienten las monturas
cansadas de tanto andar
por entre montes y dunas.
Ya tres noches han pasado,
la luz del alba despunta
y aunque prometió la niña
al moro no unirse nunca
para conservar su vida
palabras de amor pronuncia.
Ya llegó la nueva noche
después de tan tristes nupcias,
ya la paloma de luto
a su dignidad renuncia.
La serpiente ya se arrastra
terminada la cópula;
la muerte silva su canto
de perdición y locura.
Mientras le besa los labios
un puñal de plata empuña
y lo clava en el costado
de su marido con furia.
Ahora digo mi nombre
que es la ocasión oportuna:
Yo me llamo Catalina,
desde este momento viuda.

Eladio Parreño Elías

10-Mayo-2013

Ayyy Eladio, dicen que la venganza se sirve en plato frío y... menudo plato le sirvió Catalina, le costó su misma vida... De nada sirve la alta cuna ni ninguna riqueza mundana si no se respeta la vida y la libertad de vivirla, a veces la justicia tarda en llegar pero a cada uno nos llega antes o después...
Este romance me ha subyugado de principio a final y es que tu maestría e ingenio no tienen parangón, celebro leerte y más aún tener un amigo escritor a quien quiero mogollón. Besazos llenos de cariño y admiración, estrellas como luceros y reputación, a la maquinilla a ver si se atreven a secuestrarla jajajaja, pesa mucho la muy carajotilla jajajaja.
 
Dulcinista, gracias amigo por compartir con nosotros
ese delicioso romance. Verdaderamente bién llevado,
creo entender que te gusta la historia y
nos transportas
en ella. Mi imaginación retrocede a la época de Moros
y Cristianos, de esos palacios, suntuosidad y riquezas
a raudales, de un Califa, que esclaviza a una cristiana

esta se libera de su yugo. Ahora faltaría saber que suerte
corrió Catalina, supongo queda para una segunda parte
del Romance. Un abrazo.

 
Buenísimo, es una intensa historia bellamente contada. Te aplaudo y felicito.
Muy bueno, tienes mis estrellas y reputación creo que no me dejará pero la tienes.
Un abrazo
 
Me gusta la naturalidad con que haces los romances, mira que no es fácil adentrarse a esas épocas, bueno, aunque en España conservan ciertos desechos medievales...

Me encantó la historia!! Creo que representa muy bien las actitudes femeninas hacia ciertas opresiones o situaciones extremas, si bien a veces pueden parecer delicadas y débiles, siempre terminan defendiendo con astucia sus criterios y sus derechos.
 
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Esta es la historia señores
de la reina Catalina,
hija del rey Don Fulgencio
y de su esposa Casilda.
Al nacer en cuna noble
fue muy honrada y altiva.
Una noche de septiembre
un moro la hizo cautiva
y la montó en su caballo
brillantes de oro en la silla,
las herraduras de plata
y en las crines amatistas.
¿Cómo te llamas Cristiana,
cómo he de llamarte, niña?
Poco te importa mi nombre
si no respetas mi vida.
Tu vida sí la respeto
pues serás mi prometida
y cuando pasen tres lunas
dormiré en tu compañía.
Dios no quiera que eso pase,
no quera Dios que desnuda
en tu cama yo me encuentre
en tan atroz singladura.
Si no quieres ser mi esposa,
lo serás bajo tortura
y si tampoco así quieres
te espera la sepultura.
¿Cuál es tu nombre muchacha
que con tus ojos me alumbras?
Mi nombre te lo diré
en la ocasión oportuna.
Ya llegaron al palacio
donde el moro con voz dura
ordena que sus sirvientes
apacienten las monturas
cansadas de tanto andar
por entre montes y dunas.
Ya tres noches han pasado,
la luz del alba despunta
y aunque prometió la niña
al moro no unirse nunca
para conservar su vida
palabras de amor pronuncia.
Ya llegó la nueva noche
después de tan tristes nupcias,
ya la paloma de luto
a su dignidad renuncia.
La serpiente ya se arrastra
terminada la cópula;
la muerte silva su canto
de perdición y locura.
Mientras le besa los labios
un puñal de plata empuña
y lo clava en el costado
de su marido con furia.
Ahora digo mi nombre
que es la ocasión oportuna:
Yo me llamo Catalina,
desde este momento viuda.

Eladio Parreño Elías

10-Mayo-2013


Brillante y espectacular, mi querido Eladio. Te ha quedado bordado este romance.

Te felicito, una grandísima inspiración. Espero que la maquinita, me deje darte esa reputación muy, muy merecida, en caso contrario, mis aplausos.

Un beso con todo cariño.
 
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Querido poeta me lo quedo enterito,
me encanta tu poema, gracias por
esta hermosa entrega cargadita
de lazos mágicos que atan a ella.
Mil gracias por tu amistad
estimado Eladio, por fa no olvides
que te quiero un montón y de gratis,
estrellitas de mis mares y bendiciones.
 
Que genial obra nos has compartido
con un gran final
poesía hecha melodía, tejida con maestría
narrando una bella historia
que muestra tu gran talento.

Saludos poeta
un gusto encontrar tus letras.
 

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