[center:aa1dcdc59f]Mi débil cuerpo se muere
A merced del anochecer
Hoy mi espíritu será eterno
Un eterno languidecer.
Como hombre no valgo nada
Pobre futilidad carnal
Como enterrador de versos
Yo seré un símbolo inmortal.
Por tanto busqué la Muerte
Al serme imposible vivir
Contestaron mis plegarias
Ayudándome a resurgir.
Bajo esta luna menguante
Me entrego del todo al dolor
Pues no puedo controlarlo
Hilaré versos al amor.
Adorando a tu hermosura
En la profunda oscuridad
Dándome así por vencido
Llorando mi calamidad.
Siendo un alma incorpórea
Iré a posarme a tu balcón
Y no mediaré palabra
Sólo te daré adoración.
No existirá ser más triste
Ni habrá poesía tan singular
Como aquella que yo escriba
Sólo de oírte suspirar.
Las estrellas en la noche
Llorarán junto conmigo
Pues lamentan estar lejos
Y no poder darte abrigo.
Desde este preciso instante
Seré un plañido de viento
Seré un concepto fantasmal
Un etéreo pensamiento.
No seré más que neblina
Y sólo sabré anhelarte
Te admiraré entre silencio
Pues en silencio he de amarte.
Mas si alguna vez deseases
Acordarte otra vez de mí
Búscame entre mis escritos
Pues serán siempre para ti.
Quien quiera un día encontrarme
Que me busque entre la lluvia
Entre gotas taciturnas
Donde el tormento diluvia.
No te preocupes por nada
Penaré siempre a tu lado
Mas aún cuando yo estaré
Tú nunca sabrás que he estado.
[/center:aa1dcdc59f]
A merced del anochecer
Hoy mi espíritu será eterno
Un eterno languidecer.
Como hombre no valgo nada
Pobre futilidad carnal
Como enterrador de versos
Yo seré un símbolo inmortal.
Por tanto busqué la Muerte
Al serme imposible vivir
Contestaron mis plegarias
Ayudándome a resurgir.
Bajo esta luna menguante
Me entrego del todo al dolor
Pues no puedo controlarlo
Hilaré versos al amor.
Adorando a tu hermosura
En la profunda oscuridad
Dándome así por vencido
Llorando mi calamidad.
Siendo un alma incorpórea
Iré a posarme a tu balcón
Y no mediaré palabra
Sólo te daré adoración.
No existirá ser más triste
Ni habrá poesía tan singular
Como aquella que yo escriba
Sólo de oírte suspirar.
Las estrellas en la noche
Llorarán junto conmigo
Pues lamentan estar lejos
Y no poder darte abrigo.
Desde este preciso instante
Seré un plañido de viento
Seré un concepto fantasmal
Un etéreo pensamiento.
No seré más que neblina
Y sólo sabré anhelarte
Te admiraré entre silencio
Pues en silencio he de amarte.
Mas si alguna vez deseases
Acordarte otra vez de mí
Búscame entre mis escritos
Pues serán siempre para ti.
Quien quiera un día encontrarme
Que me busque entre la lluvia
Entre gotas taciturnas
Donde el tormento diluvia.
No te preocupes por nada
Penaré siempre a tu lado
Mas aún cuando yo estaré
Tú nunca sabrás que he estado.