Antonio
Moderador ENSEÑANTE/asesor en Foro poética clásica
Miembro del equipo
Moderadores
Moderador enseñante
En un inmenso terreno
cubierto de mucha fronda
habitan en sus jardines
variedad de fauna y flora,
hay un jardín de claveles
y otros jardines de rosas,
un jardín de tulipanes,
otros serán de amapolas,
uno tiene margaritas
y otro el azulejo adorna.
El altivo lirio quiso
dejar raíz en su zona
y una mustia flor de lis
quedó en una tierra hermosa
rodeada de lavanda,
de silenes tormentosas
y de un gran jardín de iris
donde crecen seductoras
las semillas fraternales
que las plantaran otrora.
Después de una gran tormenta
muy grave y muy desastrosa
entre los claveles rojos
están unas ambiciosas,
criaturas que se proclaman
salvadores de la flora
y lo primero que exigen
es que les dejen a solas
con los claveles marchitos
para cortarles las hojas.
Un miserable gusano,
una oruga mentirosa,
y un baboso caracol
al comienzo de la aurora
en el jardín de claveles
y tras lluvias muy copiosas
se ponen a debatir
con la mariquita roja,
una fiel abeja obrera
y una cojonera mosca.
Al tomar él la palabra
el gusano se alborota
se dispone a excavar
queriendo imponer sus normas
su clásica verborrea
echa espuma por la boca
y dice a la mariquita
que para él es poca cosa
porque no quiere quitarse
a su inseparable sombra.
La mariquita prudente,
tiende la mano y le exhorta
a buscar la solución
con razones poderosas,
que es salvar todo el jardín
de la riada silenciosa
que arrasara aquel terreno
sin respetar fauna o flora
y asegura que la unión
hará la causa exitosa.
La oruga que es prepotente
se levanta como loca
y pide contar un chiste
pues se cree muy graciosa
su repetición parece
efectos de una cebolla
el aroma qué desprende
hasta al caracol atonta
y con sus babas arrastra
a esta larva tan facciosa.
La abeja que estaba allí
acompañando a la mosca
al oído le susurra
que ofreciera a la babosa
cosechar juntos la miel
que se hiciera con la flora
de aquel inmenso terreno
con esas flores hermosas
y poder todos salir
sin mirar tanto hacia el dólar.
El caracol fue al gusano
a decirle que era hora
de recolectar la miel
hecha por la abeja idiota,
al creer que aceptarían
buscó una forma alevosa
de llevarse una vez más
la ganancia y la carroña,
al correr tiró la miel
y le echó culpa a la mosca.
Moraleja
Quien te pidiera el poder
sin dar una flor a cambio,
no confíes nunca en él
sea rico o proletario.

cubierto de mucha fronda
habitan en sus jardines
variedad de fauna y flora,
hay un jardín de claveles
y otros jardines de rosas,
un jardín de tulipanes,
otros serán de amapolas,
uno tiene margaritas
y otro el azulejo adorna.
El altivo lirio quiso
dejar raíz en su zona
y una mustia flor de lis
quedó en una tierra hermosa
rodeada de lavanda,
de silenes tormentosas
y de un gran jardín de iris
donde crecen seductoras
las semillas fraternales
que las plantaran otrora.
Después de una gran tormenta
muy grave y muy desastrosa
entre los claveles rojos
están unas ambiciosas,
criaturas que se proclaman
salvadores de la flora
y lo primero que exigen
es que les dejen a solas
con los claveles marchitos
para cortarles las hojas.
Un miserable gusano,
una oruga mentirosa,
y un baboso caracol
al comienzo de la aurora
en el jardín de claveles
y tras lluvias muy copiosas
se ponen a debatir
con la mariquita roja,
una fiel abeja obrera
y una cojonera mosca.
Al tomar él la palabra
el gusano se alborota
se dispone a excavar
queriendo imponer sus normas
su clásica verborrea
echa espuma por la boca
y dice a la mariquita
que para él es poca cosa
porque no quiere quitarse
a su inseparable sombra.
La mariquita prudente,
tiende la mano y le exhorta
a buscar la solución
con razones poderosas,
que es salvar todo el jardín
de la riada silenciosa
que arrasara aquel terreno
sin respetar fauna o flora
y asegura que la unión
hará la causa exitosa.
La oruga que es prepotente
se levanta como loca
y pide contar un chiste
pues se cree muy graciosa
su repetición parece
efectos de una cebolla
el aroma qué desprende
hasta al caracol atonta
y con sus babas arrastra
a esta larva tan facciosa.
La abeja que estaba allí
acompañando a la mosca
al oído le susurra
que ofreciera a la babosa
cosechar juntos la miel
que se hiciera con la flora
de aquel inmenso terreno
con esas flores hermosas
y poder todos salir
sin mirar tanto hacia el dólar.
El caracol fue al gusano
a decirle que era hora
de recolectar la miel
hecha por la abeja idiota,
al creer que aceptarían
buscó una forma alevosa
de llevarse una vez más
la ganancia y la carroña,
al correr tiró la miel
y le echó culpa a la mosca.
Moraleja
Quien te pidiera el poder
sin dar una flor a cambio,
no confíes nunca en él
sea rico o proletario.

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