Amo, a veces, las flores nacarinas
los tornasoles, candores y reflejos
de las augustas rutas submarinas
de candiles, de ruinas y de espejos.
Amo, también, verdosos alcazares
inmesos, espectrales, solitarios
de altísimas cervices y nidares
del templo de natura, incensarios.
También amar suelo las corrientes
las furiosas, trémulas o inmensas
en ambarinos tonos inconcientes
de perlas y naves insuspensas.
Y dejar de amar no puedo los velos
que hadas en su huida abandonaron
dejándolos dispersos por los suelos
del cenit, donde su magia soñaron.
Y en ocasiones efluvios amorosos
vienen hasta mi alma al observar
aquellos amantes que ardorosos
fieles escuchan al amor musitar.
¡Ah! mas cuanto amo las agonías,
el final, el adiós, las despedidas
los óseos calcos bajo lozas frías
do frágil se refleja el alma dolorida.
los tornasoles, candores y reflejos
de las augustas rutas submarinas
de candiles, de ruinas y de espejos.
Amo, también, verdosos alcazares
inmesos, espectrales, solitarios
de altísimas cervices y nidares
del templo de natura, incensarios.
También amar suelo las corrientes
las furiosas, trémulas o inmensas
en ambarinos tonos inconcientes
de perlas y naves insuspensas.
Y dejar de amar no puedo los velos
que hadas en su huida abandonaron
dejándolos dispersos por los suelos
del cenit, donde su magia soñaron.
Y en ocasiones efluvios amorosos
vienen hasta mi alma al observar
aquellos amantes que ardorosos
fieles escuchan al amor musitar.
¡Ah! mas cuanto amo las agonías,
el final, el adiós, las despedidas
los óseos calcos bajo lozas frías
do frágil se refleja el alma dolorida.