duf9991
Poeta adicto al portal
Resonaban las campanas
de la iglesia enmudecida,
envejecidas cadenas
para halar ya no existían,
ni paredes que crearan
tal sonido tan celestial.
de la iglesia enmudecida,
envejecidas cadenas
para halar ya no existían,
ni paredes que crearan
tal sonido tan celestial.
Simplemente el sonido,
simplemente las oía,
simplemente el cielo gris,
la triste iglesia erguida
sobre la negra ladera.
simplemente las oía,
simplemente el cielo gris,
la triste iglesia erguida
sobre la negra ladera.
Los árboles semejaban
garras fijas, retorcidas,
congeladas en las horas
para mi vida exiguas.
garras fijas, retorcidas,
congeladas en las horas
para mi vida exiguas.
El viento sopla a lo lejos,
por allá triste cantina.
por allá triste cantina.
Yo sentado y pensando,
viendo las rosas tranquilas,
pétalos rojos en fuego,
la mía, pobre y marchita
distante en un mundo oscuro.
viendo las rosas tranquilas,
pétalos rojos en fuego,
la mía, pobre y marchita
distante en un mundo oscuro.
De la iglesia se escucha
el retumbo que no oiría
si no fuese por la rosa:
maldita ladrona mía,
tú que haces de mis calles
ruinas podridas antiguas;
retazos de una batalla,
poemas sin alma o rima,
mañana sin sol sereno.
Mi cuarto no tiene esquinas
para llorar en la noche,
mi noche esta vacía
sin esas manchitas blancas,
tristes y simples manchitas.
el retumbo que no oiría
si no fuese por la rosa:
maldita ladrona mía,
tú que haces de mis calles
ruinas podridas antiguas;
retazos de una batalla,
poemas sin alma o rima,
mañana sin sol sereno.
Mi cuarto no tiene esquinas
para llorar en la noche,
mi noche esta vacía
sin esas manchitas blancas,
tristes y simples manchitas.
¡Rosa, ven como te fuiste,
con el viento muy limpia,
y con el tiempo mugrienta
mas al cabo rosa mía
limpia o sucia o fea
para mis ojos divina!
con el viento muy limpia,
y con el tiempo mugrienta
mas al cabo rosa mía
limpia o sucia o fea
para mis ojos divina!
Y yo que sigo llorando
y desde aquel triste día
sonando están las campanas
de esa iglesia que se erguía
sobre la negra ladera.
Cuando vean sombra rojiza
callarán ya su sonido
las campanas partidas
de mi alma muy podrida
y de la iglesia que se erguía
sobre la negra ladera.
y desde aquel triste día
sonando están las campanas
de esa iglesia que se erguía
sobre la negra ladera.
Cuando vean sombra rojiza
callarán ya su sonido
las campanas partidas
de mi alma muy podrida
y de la iglesia que se erguía
sobre la negra ladera.