dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Me apresaron una tarde,
con cadenas me amarraron,
nadie dijo nada, nadie
un por qué puso en sus labios.
Nadie se miró en mis ojos
ni dejó escapar su llanto.
Enseguida estuve dentro
de estos muros que son altos
como es alta la soberbia
de los que me han apresado
solo por pensar distinto,
solo por vivir pensando
que los que no piensan son
solo llave del candado
de esta vieja cerradura
que el tiempo no ha liberado,
que sellan con su silencio
de corderos amaestrados.
Yo estando preso soy libre,
ellos afuera apresados.
Ironías del destino:
Rebaño ellos, yo pájaro.
Eladio Parreño Elías
16-Agosto-2004
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