marton
Poeta reconocido en el portal
La noche me abrió su velo
de solos y tristes versos,
me susurraba al oído
que sólo soy un romero.
Taciturnas melodías,
de anochecidas promesas,
que van bordando los días
de tus diáfanos esteros.
Mis manos pretenden trigos,
pero germinan blasfemos;
maldicen la letanía
de ser tan sólo un romero.
En el huerto de tu luna
quise plantar mis jazmines,
que florecieran de noche,
y que tu aura iluminen.
Pero la estrella del norte,
que ondea sobre tus campos,
me mira tan rencorosa:
¡Tan sólo eres errante!
¿Puede mi verso impetuoso
soltar cadenas tiranas;
que rediman tus pesares,
y mis andanzas lejanas?
A los jardines del cielo
vendrán cometas y estrellas,
de lejos llegó el romero,
dejando cauces y huellas.
Azahares de luz y sombras
se alzarán jubilosos,
de novia vendrás vestida,
a los altares, ¡preciosa!
Peregrino de la vida,
encontraste al fin tu lar;
hallaste el fin del camino,
¡fue largo tu caminar !
de solos y tristes versos,
me susurraba al oído
que sólo soy un romero.
Taciturnas melodías,
de anochecidas promesas,
que van bordando los días
de tus diáfanos esteros.
Mis manos pretenden trigos,
pero germinan blasfemos;
maldicen la letanía
de ser tan sólo un romero.
En el huerto de tu luna
quise plantar mis jazmines,
que florecieran de noche,
y que tu aura iluminen.
Pero la estrella del norte,
que ondea sobre tus campos,
me mira tan rencorosa:
¡Tan sólo eres errante!
¿Puede mi verso impetuoso
soltar cadenas tiranas;
que rediman tus pesares,
y mis andanzas lejanas?
A los jardines del cielo
vendrán cometas y estrellas,
de lejos llegó el romero,
dejando cauces y huellas.
Azahares de luz y sombras
se alzarán jubilosos,
de novia vendrás vestida,
a los altares, ¡preciosa!
Peregrino de la vida,
encontraste al fin tu lar;
hallaste el fin del camino,
¡fue largo tu caminar !
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