SHERIDAM
Poeta asiduo al portal
Destruí unas horas con la furia de mis ganas
Y sin sentido al suelo cayeron esparcidos los segundos perturbados,
Mientras los minutos mirando enfurecidos me preguntaban ¿Por qué arruine el pasado?
Me asusto el susurro inconfundible del viento agradecido
Y la lluvia enloquecida que danzaba en mis ojos como gotas peregrinas.
El tiempo enardecido recogía un tic tac que el viento arrebataba y daba vida a un minuto que la lluvia ahogaba.
Y yo casi invidente renunciaba a mis sentidos dejándolos sentados en un ramal de quejas solos y sin ritmo.
Tan rápido se repuso el tiempo enajenado,
que solo me dejo un recuerdo,
un recuerdo innato de tus labios.
Le robe unas horas al silencio y las repartí en el viento y en la lluvia mientras en mí…
Sepultaba tu presencia.
Y sin sentido al suelo cayeron esparcidos los segundos perturbados,
Mientras los minutos mirando enfurecidos me preguntaban ¿Por qué arruine el pasado?
Me asusto el susurro inconfundible del viento agradecido
Y la lluvia enloquecida que danzaba en mis ojos como gotas peregrinas.
El tiempo enardecido recogía un tic tac que el viento arrebataba y daba vida a un minuto que la lluvia ahogaba.
Y yo casi invidente renunciaba a mis sentidos dejándolos sentados en un ramal de quejas solos y sin ritmo.
Tan rápido se repuso el tiempo enajenado,
que solo me dejo un recuerdo,
un recuerdo innato de tus labios.
Le robe unas horas al silencio y las repartí en el viento y en la lluvia mientras en mí…
Sepultaba tu presencia.