Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
A tras quedaron las pasiones de la carne,
la lluvia y la tibieza,
el cuento y la moraleja,
lo bello dentro de lo mojado.
Las hojas secas vistieron nuestras pieles
y en mis recipientes nuevos
tu vino
llenó mi odre.
En aquel tiempo
se quedaron pegados
tu regla detrás de mi convento,
y acúseme tu dedo índice en mi invierno
señalando al hondo precipicio
que rompió mi silencio.
la lluvia y la tibieza,
el cuento y la moraleja,
lo bello dentro de lo mojado.
Las hojas secas vistieron nuestras pieles
y en mis recipientes nuevos
tu vino
llenó mi odre.
En aquel tiempo
se quedaron pegados
tu regla detrás de mi convento,
y acúseme tu dedo índice en mi invierno
señalando al hondo precipicio
que rompió mi silencio.