Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Desgranan los alisios el aroma
naciente en infinita primavera,
tallada por la furia de la riera
se esculpe tu raíz en la alta loma.
Tus pétalos enlucen la redoma
del cáliz transmutado en cruel cantera
de aquélla cuya estatua es cabecera
mostrando los caminos a Sodoma.
A ella volteaste tu mirada
quedando aquel infierno siempre abierto,
brutal condena en génesis fraguada.
Y Dios en sus silencios hizo injerto
con lágrimas de Edith y en la alborada
brotó en piedra la rosa del desierto.
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