Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Rosa delirante
Rosa delirante que en el campo jadeas, aquí en la vera
de mi corazón palpitante eres fragante floresta,
tienes por color, el color del atardecer grana,
eres canora ave que vuela cintilante hasta mis brazos
que vuelves claros Tus ojos son pétalos que irradian
el trinar del mañana perfumado para todo tu ser florecido.
Rosa, tú, que afloras en la cesta taciturna de la divinidad,
¡Ah! Tú, que edulcoras las dalias, que el sol te jacta
por ser primaveral rosa, ya con constancia en mi alma
como mariposa te posas garbosa, eres también perfecta amapola
que se erige en la pubertad del crepúsculo mágico.
Rosa, pléyade de flores reminiscentes, ya brújula eres
que acalla en mi entorno fugaz, me busca tu beso enamorado,
me busca un abril con sus labios boreales, con sus dedos
de muñeca lozana, con sus mejillas donde se desmayan
las caricias que te doy extasiado Es que me ha encontrado
a la ovilla del suspiro implorado, amor, amor.
Me invade pues un sentimiento voraz que tiene ojos
de coral, su cuello es dulce estival, cuerpo de rosa tiene
la bella mujer vestida de bosque y de mar,
ya el cielo la hizo sudar lirios de oro y de marfil.
Rosa delirante, rosa delirante, tu tan lucero radiante
Orgullosa de tanta belleza y yo contento de adorarte,
yo contento, yo contento de ser tuyo.
Rosa delirante que en el campo jadeas, aquí en la vera
de mi corazón palpitante eres fragante floresta,
tienes por color, el color del atardecer grana,
eres canora ave que vuela cintilante hasta mis brazos
que vuelves claros Tus ojos son pétalos que irradian
el trinar del mañana perfumado para todo tu ser florecido.
Rosa, tú, que afloras en la cesta taciturna de la divinidad,
¡Ah! Tú, que edulcoras las dalias, que el sol te jacta
por ser primaveral rosa, ya con constancia en mi alma
como mariposa te posas garbosa, eres también perfecta amapola
que se erige en la pubertad del crepúsculo mágico.
Rosa, pléyade de flores reminiscentes, ya brújula eres
que acalla en mi entorno fugaz, me busca tu beso enamorado,
me busca un abril con sus labios boreales, con sus dedos
de muñeca lozana, con sus mejillas donde se desmayan
las caricias que te doy extasiado Es que me ha encontrado
a la ovilla del suspiro implorado, amor, amor.
Me invade pues un sentimiento voraz que tiene ojos
de coral, su cuello es dulce estival, cuerpo de rosa tiene
la bella mujer vestida de bosque y de mar,
ya el cielo la hizo sudar lirios de oro y de marfil.
Rosa delirante, rosa delirante, tu tan lucero radiante
Orgullosa de tanta belleza y yo contento de adorarte,
yo contento, yo contento de ser tuyo.
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