Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Observa amor mío,
Los pétalos de esta rosa,
Que de carmesí a negro se va tornando,
Arrancando los pecados de mi alma,
Y haciendo morir al que fui...
He recitado el hechizo,
Que hará pierda la eternidad,
Abandonando mí reino... por ti,
Por nosotros...
¡Amor... poder mas grande que Él!
Un dardo perfecto que ahora me hace llorar,
La gracia de la dicha... en tu mirar,
Suficiente para redimirme... para suplicarte...
Ámame aunque sea un poco,
Que ya tuyo soy... esclavo de tus caricias,
Enamorado del sutil cambio de tu voz,
al saberte de mi enamorada...
¡Dame nueva vida con tu sonrisa!
¡Dame la existencia real con tus besos!
¡Dame la luz de tus miradas y no deseare nada más!
Y yo... renaceré en tus brazos,
Para también morir en ellos...
Abandonaré el oscuro laberinto de mi reino,
Entregándome a tus deseos mas ínfimos,
Pintando cada día un nuevo cuadro,
Hasta que el fin de los mortales me alcance...
Tomado de tu mano... de tu amor,
¡Ya no buscaré mas pues te encontré!
¿Es así que la felicidad es verdadera?
¡Llegando a incluso sacrificar todo lo que era?
¡Si un demonio enamorado!
Cremando mis pecados... mis vergüenzas,
¡Cuando antes eran medallas en mi pecho...!
Y ahora felicidad completa al saberlo...
Con solo saber que me amas ahora,
¿Que importa perder mi corona?
¡Que triste ha sido mi existencia sin amor!
¡Ahora lo sé!
Cuando el reír era solo para ocultar mi pena,
Cuando mentía... mi condena,
Y ahora... estas aquí...
Termina de oscurecer,
Siento la muerte del demonio,
Arrebatándome el falso orgullo,
Sin embargo el calor de tus labios...
Ni estar cerca de Él me hizo tan feliz,
Abrázame amor mío... que al fin renaceré...
Para amarnos sin prohibiciones...
Porque el demonio en mí... al fin duerme...
L.V.
Los pétalos de esta rosa,
Que de carmesí a negro se va tornando,
Arrancando los pecados de mi alma,
Y haciendo morir al que fui...
He recitado el hechizo,
Que hará pierda la eternidad,
Abandonando mí reino... por ti,
Por nosotros...
¡Amor... poder mas grande que Él!
Un dardo perfecto que ahora me hace llorar,
La gracia de la dicha... en tu mirar,
Suficiente para redimirme... para suplicarte...
Ámame aunque sea un poco,
Que ya tuyo soy... esclavo de tus caricias,
Enamorado del sutil cambio de tu voz,
al saberte de mi enamorada...
¡Dame nueva vida con tu sonrisa!
¡Dame la existencia real con tus besos!
¡Dame la luz de tus miradas y no deseare nada más!
Y yo... renaceré en tus brazos,
Para también morir en ellos...
Abandonaré el oscuro laberinto de mi reino,
Entregándome a tus deseos mas ínfimos,
Pintando cada día un nuevo cuadro,
Hasta que el fin de los mortales me alcance...
Tomado de tu mano... de tu amor,
¡Ya no buscaré mas pues te encontré!
¿Es así que la felicidad es verdadera?
¡Llegando a incluso sacrificar todo lo que era?
¡Si un demonio enamorado!
Cremando mis pecados... mis vergüenzas,
¡Cuando antes eran medallas en mi pecho...!
Y ahora felicidad completa al saberlo...
Con solo saber que me amas ahora,
¿Que importa perder mi corona?
¡Que triste ha sido mi existencia sin amor!
¡Ahora lo sé!
Cuando el reír era solo para ocultar mi pena,
Cuando mentía... mi condena,
Y ahora... estas aquí...
Termina de oscurecer,
Siento la muerte del demonio,
Arrebatándome el falso orgullo,
Sin embargo el calor de tus labios...
Ni estar cerca de Él me hizo tan feliz,
Abrázame amor mío... que al fin renaceré...
Para amarnos sin prohibiciones...
Porque el demonio en mí... al fin duerme...
L.V.