LuKaS
L'enfant terrible
ROSA NEGRA
Densidad de plasma, irrespirable;
cual esencia tóxica, inundas la sala.
Marchitos besos brunos y mortíferos;
letargo por las lágrimas de tu recuerdo.
Tus espinas horadaron, la única mano que se atrevió a tomarte entre sus dedos.
Drenó la sangre del cuerpo, por la herida infinita que nunca dejó de sangrar;
empalidecieron purpúreos los labios infestados de veneno con sabor amargo;
supuraron las heridas, con las últimas gotas rojas de vida que le quedaban;
un éxtasis de estación polar, reclamó tu piel y dejó su llama a la interperie;
los cristales de hielo nacieron, e hicieron del fuego perpetuo un cuento de hadas.
¡Aférrate, alma a mi cuerpo,
que no evapore tu existencia,
la presencia de una rosa negra,
colgada en la solapa de gala
del óbito smoking de la muerte!
Clama su nombre entre la gente,
convierte tu boca en fauces y ruge:
¡No! ¿Porqué la vida me abandona?
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