MiguelEsteban
ÚNICO
Y las amapolas lloran en su sangre
la estrella que fue ella,
el cielo gris se apiadó triste,
a los cielos subió una rosa
volviéndolos color,
pétalos de su piel serena,
nació para sembrar su aliento en la tierra,
para ser recordada en cada alma
de su vida pasajera,
por eso todos sabemos que no se fue,
en cada gota de rocío
en cada susurro de viento,
en cada latido de frío yerto,
su nombre surcará el recuerdo,
cicutas tristes enraizaron
búhos ulularon,
mariposas nocturnas llegaron,
la noche cantó el silencio
para verter la ultima luna vuelta sempiterna,
cada canto se escuchó para recordarla,
cada letra tiñó el viento en color,
sus pasiones las vivió el sol,
clavó la ternura en las pupilas,
un alma sencilla, un alma en dicha,
sé que muchos no entienden
un devenir que arrebata el latido,
como una flor se seca dejando semillas,
a sí te esperamos muchos,
que renazcas de tu semilla,
que encuentres tu nueva vida,
para decirte que fuiste alegría,
no te dejo un poema triste,
te dejo unas letras para complacerte,
quizás para sentir no se necesitan versos,
ni el cielo solo es azul,
porque para tus ojos
cada palabra tenía corazón,
y cada planta sentía
como una vida en color,
como tu vida fue y es hermosa
y nos enraizaste a todos el corazón.
El Castellano y Leannán-Sídhe