GHACELA
Poeta recién llegado
Ella habita en la inclinación de la luz del sol y la Luna.
En un lugar delicado, colmado de silencios,
tejidos sobre sombras.
Habla de sonetos, secretos e ilusiones.
Puede parecer, un momento de paz con la brisa,
sinfonía bañada, de luz y azul.
Cuando en realidad, no conoce primavera.
Es verdad olvidada; sueños, en busca de huellas.
Piensa que sin ficción, no hay realidades.
Desconoce el tamaño del cielo y el infierno.
Pero sabe con certeza, que el amor y el dolor, arden..
Ella grita un falsete sin final, se retuerce en la
maleza, observa los fantasmas de la ira y la risa.
Un corazón de metal, corroído por el tiempo.
Un reloj que palpita, como tortura menguante.
Probó, del mayor de los brebajes.
Conoció de maravillas y de abismos.
Recoge, cenizas de los sueños.
Mata el viento que pretende rozarle.
Sueña, ser más que un sueño.
pero la vida aquilata su intención.
Ella, anhela ser remanso, calor de sangre,
temblor de madrugadas, una lágrima, un te amo..
Sólo espera ser caricia de desvelos, guardar
suspiros, motivos, que le hicieran sonreír.
Porque aún siendo capullo.
Lentamente, se marchita.
En un lugar delicado, colmado de silencios,
tejidos sobre sombras.
Habla de sonetos, secretos e ilusiones.
Puede parecer, un momento de paz con la brisa,
sinfonía bañada, de luz y azul.
Cuando en realidad, no conoce primavera.
Es verdad olvidada; sueños, en busca de huellas.
Piensa que sin ficción, no hay realidades.
Desconoce el tamaño del cielo y el infierno.
Pero sabe con certeza, que el amor y el dolor, arden..
Ella grita un falsete sin final, se retuerce en la
maleza, observa los fantasmas de la ira y la risa.
Un corazón de metal, corroído por el tiempo.
Un reloj que palpita, como tortura menguante.
Probó, del mayor de los brebajes.
Conoció de maravillas y de abismos.
Recoge, cenizas de los sueños.
Mata el viento que pretende rozarle.
Sueña, ser más que un sueño.
pero la vida aquilata su intención.
Ella, anhela ser remanso, calor de sangre,
temblor de madrugadas, una lágrima, un te amo..
Sólo espera ser caricia de desvelos, guardar
suspiros, motivos, que le hicieran sonreír.
Porque aún siendo capullo.
Lentamente, se marchita.
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