Como una rosa descendiendo por tu mejilla,
Se topa con cada centímetro de tu piel,
Para hacer un tenue cosquilleo en todo tu rostro,
Desciende un poco más y se aloja en tus labios,
Tus densos e inusuales labios,
Que me abruman cada día.
La claridad de tus ojos irradia mi gozo en él,
La rosa que se alojaba en tus labios,
Escala a tus ojos traslúcidos,
Proporcionándoles un beso, una caricia agraciada,
Cada poro se perfuma de aquella rosa,
Roja, blanca, azul, amarilla... No concierne su color,
Sino sus pétalos, sus dóciles pétalos, que enamoran,
Embriagan mis latidos.
Se topa con cada centímetro de tu piel,
Para hacer un tenue cosquilleo en todo tu rostro,
Desciende un poco más y se aloja en tus labios,
Tus densos e inusuales labios,
Que me abruman cada día.
La claridad de tus ojos irradia mi gozo en él,
La rosa que se alojaba en tus labios,
Escala a tus ojos traslúcidos,
Proporcionándoles un beso, una caricia agraciada,
Cada poro se perfuma de aquella rosa,
Roja, blanca, azul, amarilla... No concierne su color,
Sino sus pétalos, sus dóciles pétalos, que enamoran,
Embriagan mis latidos.