Mateo García Victoria
Poeta recién llegado
Otra mañana más hacia la Ilíada de tu beso,
nostálgico del momento, preso de los hechos,
otra tarde más que termina demasiado tarde
esperando ese aquelarre, ese nublado reencuentro.
Otra noche más para pernoctar de tus labios,
miradas que se pierden en un horizonte,
horizontes que se pierden en mí mirada.
Cómo el café sin azúcar, cómo las calles sin gente,
así me siento cuando me siento a pensar a veces,
desprotegido, apagado pero mirando al frente;
pues la vida es para cobardes, rendirse es de valientes,
valiente estúpido sería si me rindiese...
Y lo intento aunque fracase, aunque me estrelle,
cada vez más decidido, sin miedos...
Tus ojos son el portal hacia nuevas galaxias desconocidas,
tus manos son el remedio y al rozarme curan mis heridas;
tu cabello son los hilos para esta vida tan descosida;
tu sonrisa es mi sonrisa,
porque en tus labios veo la calma
en un mundo que parece ir con demasiadas prisas...
¿Y si los besara y se parase el tiempo?
¿Y si los besara y separase de mi alma el descontento?
¿Y si los besara y supiese a qué sabe el amor?
Y si los besara, delirios el deseo que me araña,
de estas ganas inmensas
de este poema que mis manos a tus manos regalan,
este cosquilleo que recorre mi garganta al pensarte...
Poesía, poesía, florituras en forma de palabras,
amarte, desde nuestro anonimato, desde lo cotidiano,
amarte es lo que queda en las yemas de mis dedos,
por eso sueño, por eso daría mucho por ello,
por eso lo intento aunque parezca que todo es incierto.
Quiero quererte, quiero que entiendas
qué se siente cuando lo pequeño se hace enorme
aunque siga siendo pequeño,
por eso quiero que sepas que te quiero,
tú que pintaste días grises siendo sólo tú misma...
Y otra mañana más hacia la Iliada de tu beso,
nostálgico del momento, preso de los hechos,
otra tarde más que termina demasiado tarde
esperando ese aquelarre, ese nublado reencuentro.
Otro poema en el que tú eres la autora, la musa y
mis dedos sólo son la escusa
para decirte que me muero por tus besos.
Que me muero por tus besos, me muero por tus besos.
nostálgico del momento, preso de los hechos,
otra tarde más que termina demasiado tarde
esperando ese aquelarre, ese nublado reencuentro.
Otra noche más para pernoctar de tus labios,
miradas que se pierden en un horizonte,
horizontes que se pierden en mí mirada.
Cómo el café sin azúcar, cómo las calles sin gente,
así me siento cuando me siento a pensar a veces,
desprotegido, apagado pero mirando al frente;
pues la vida es para cobardes, rendirse es de valientes,
valiente estúpido sería si me rindiese...
Y lo intento aunque fracase, aunque me estrelle,
cada vez más decidido, sin miedos...
Tus ojos son el portal hacia nuevas galaxias desconocidas,
tus manos son el remedio y al rozarme curan mis heridas;
tu cabello son los hilos para esta vida tan descosida;
tu sonrisa es mi sonrisa,
porque en tus labios veo la calma
en un mundo que parece ir con demasiadas prisas...
¿Y si los besara y se parase el tiempo?
¿Y si los besara y separase de mi alma el descontento?
¿Y si los besara y supiese a qué sabe el amor?
Y si los besara, delirios el deseo que me araña,
de estas ganas inmensas
de este poema que mis manos a tus manos regalan,
este cosquilleo que recorre mi garganta al pensarte...
Poesía, poesía, florituras en forma de palabras,
amarte, desde nuestro anonimato, desde lo cotidiano,
amarte es lo que queda en las yemas de mis dedos,
por eso sueño, por eso daría mucho por ello,
por eso lo intento aunque parezca que todo es incierto.
Quiero quererte, quiero que entiendas
qué se siente cuando lo pequeño se hace enorme
aunque siga siendo pequeño,
por eso quiero que sepas que te quiero,
tú que pintaste días grises siendo sólo tú misma...
Y otra mañana más hacia la Iliada de tu beso,
nostálgico del momento, preso de los hechos,
otra tarde más que termina demasiado tarde
esperando ese aquelarre, ese nublado reencuentro.
Otro poema en el que tú eres la autora, la musa y
mis dedos sólo son la escusa
para decirte que me muero por tus besos.
Que me muero por tus besos, me muero por tus besos.