Ellas transpiran e inspiran mas sus respiraciones juntas no son la femeneidad.
Ella no quiere amar en la penumbra, ella quiere gritar su deidad.
Se acostumbran a los escombros de una amistad fingida.
Una no quiere ser la que cuida, la otra no quiere ser la protegida.
Son dos simples almas reflejadas en sus venidas.
Es la divagación del climax por una misma silueta.
Su palidez es continua........
Ya por el miedo las confundes con animales disecados, con la asquerosidad de las fosas.
El alivio del martirio esta en el punto como estaca que transforma la belleza en terminaciones nerviosas.
Su dermis fue destrozada por la picadura de los iris que sin piedad alguna les lastiman...
Ellas conocen la cura..... ahogarse en sus propias caricias.