Susana del Rosal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Porque era así tu amor de tan bonito,
la flor de mi alborada primorosa,
de belleza fugaz y candorosa.
Y al fin, dobló su tallo ya marchito.
Se ahogó de tanto riego exagerado,
creí que era mejor mi excelso mimo,
rodeada de primor y dulce trino.
Pensé que era feliz con mi cuidado.
Y se secó, dejándome la espina
para romper así mi mano abierta;
se ha manchado en carmín mi boca yerta
y marcha mi ataúd a la colina.
No me pongas encima rosas mustias
tratando de adornar mi fosa oscura,
que si sangra de amor la sepultura
el tiempo lavará de hiel, tu angustia.
Última edición: