Encontraste flameante de repente,
cual carmín incandescente,
la viña de mis ojos
impacientes por desvanecerse.
Tacitos al percivir tu silueta sobre la arena
se acuestan estos tras caricias de sirenas,
así, una vez envuelto en ambar y canela
revelas tu canto, marchitas la yerba.
De manera que escondes en sugestion,
una flor de un pálido colorido,
Rosa, huerfana, color sangrío,
llora hasta la muerte alcanzar.
Ni las lilas, ni las rosas
podrán jamas ocultar o discipar
la batalla impía
que libran nuestros corazones.
Me arrepiento miseramente,
ahora que alcanzo la infortunia,
de un amor, de una rosa, un vacío.
Oh rosa pálida, quimeras te olvidan con alivio.
cual carmín incandescente,
la viña de mis ojos
impacientes por desvanecerse.
Tacitos al percivir tu silueta sobre la arena
se acuestan estos tras caricias de sirenas,
así, una vez envuelto en ambar y canela
revelas tu canto, marchitas la yerba.
De manera que escondes en sugestion,
una flor de un pálido colorido,
Rosa, huerfana, color sangrío,
llora hasta la muerte alcanzar.
Ni las lilas, ni las rosas
podrán jamas ocultar o discipar
la batalla impía
que libran nuestros corazones.
Me arrepiento miseramente,
ahora que alcanzo la infortunia,
de un amor, de una rosa, un vacío.
Oh rosa pálida, quimeras te olvidan con alivio.