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    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Rosas para Azucena

musador

esperando...
Rozan mis manos dádivas agudas
lunas calientes y dichosas
Sabed que desde hoy andan desnudas
las azucenas y las rosas
(Gerardo Diego: Las azucenas en camisa)

Rozan mis manos dádivas agudas,
rosas blindadas y calientes,
el tiempo que no mata con sus mudas
vivas las deja en mis vertientes.

Son puños emplumados que escribieron
en las trincheras luminosas
sobre futuros dulces que no fueron
lunas calientes y dichosas.

Sabed que desde hoy andan desnudas
aquellas madres de los sueños:
nos acunaron con sus manos rudas,
lucha sin premio a sus empeños.

Los gritos de su angustia y los dolores
que las tuvieron como esposas
nos llegan impregnados en las flores:
las azucenas y las rosas.

Nota. Recientemente mis amigos me cuestionaron la combinación de endecasílabos con eneasílabos. Les dejo aquí un intento de cuartetos lira con esa combinación, formalmente inspirado en un poema de Gerardo Diego cuyos versos utilizo a modo de glosa, pero con contenidos fuertemente distintos. Quisiera dejar acá constancia de que recién al componer la última lira advertí que la palabra «azucena» me había traído a la memoria un nombre: el de Azucena Villaflor.
 
Última edición:
Particularmente no pongo objeción sobre esa combinación pues has compuesto unos eneasílabos sáficos con bastante ritmo que encaja perfectamente con los endecasílabos, al darle esa soltura en los versos hace que encajen bien, mi enhorabuena Jorge.
Ha sido un placer pasar por tu buena inspiración.
Un abrazo.
 
Última edición por un moderador:
Como bien observas, Ricardo, creo que la clave de la buena combinación reside en el acento en cuarta de los eneasílabos, que también Gerardo Diego respeta religiosamente en «Azucenas en camisa». Este acento hace que concuerden las últimas siete sílabas de los eneasílabos con las últimas siete de los endecasílabos acentuados en sexta (incluí algún sáfico, también Gerardo Diego lo hace), lo que parece ser suficiente para evitar la disonancia. Son, por supuesto, audacias que inauguró el modernismo.

un abrazo y gracias por pasar
Jorge
 
Última edición:
Rozan mis manos dádivas agudas
lunas calientes y dichosas
Sabed que desde hoy andan desnudas
las azucenas y las rosas
(Gerardo Diego: Las azucenas en camisa)

Rozan mis manos dádivas agudas,
rosas blindadas y calientes,
el tiempo que no mata con sus mudas
vivas las deja en mis vertientes.

Son puños emplumados que escribieron
en las trincheras luminosas
sobre futuros dulces que no fueron
lunas calientes y dichosas.

Sabed que desde hoy andan desnudas
aquellas madres de los sueños:
nos acunaron con sus manos rudas,
lucha sin premio a sus empeños.

Los gritos de su angustia y los dolores
que las tuvieron como esposas
nos llegan impregnados en las flores:
las azucenas y las rosas.

Nota. Recientemente mis amigos me cuestionaron la combinación de endecasílabos con eneasílabos. Les dejo aquí un intento de cuartetos lira con esa combinación, formalmente inspirado en un poema de Gerardo Diego cuyos versos utilizo a modo de glosa, pero con contenidos fuertemente distintos. Quisiera dejar acá constancia de que recién al componer la última lira advertí que la palabra «azucena» me había traído a la memoria un nombre: el de Azucena Villaflor.

Enhorabuena Jorge, siempre disfruto de tus letras, y aprendo tambien o al menos eso pretendo, un fuerte abrazo.
 
Esta vez sí que me ha gustado la combinación, amigo; me suena muy bien el recitado de estos versos, pero creo que hay una diferencia con el caso anterior pues aquel poema tenía todos los versos endecasílabos y acababa con un eneasílabo solitario que parecía más bien un "verso suelto", por emplear una expresión que se usa mucho por acá cuando hay alguien que pertenece a un partido y un día se sale con una opinión que discrepa fuertemente con la de su partido; a ese individuo se le califica entonces de "verso suelto".

Me ha gustado de veras esta composición, Jorge.
 
Última edición:
Yo le tengo mucho respeto a los endecasílabos, de hecho, siempre me han salido en extremo mal (además de conocer muy poco sobre ellos), he allí el porque la utilización de mi sempiterno alejandrino. Más a ti te han quedado de maravilla, con una gran elegancia y musicalidad que se acopla a unos eneasílabos muy bien logrados. Sin poder analizar mas allá este pequeño aprendiz, más allá de los cánones clásicos, el paseo por las imágenes es muy placentero.
Saludos.
Rozan mis manos dádivas agudas
lunas calientes y dichosas
Sabed que desde hoy andan desnudas
las azucenas y las rosas
(Gerardo Diego: Las azucenas en camisa)

Rozan mis manos dádivas agudas,
rosas blindadas y calientes,
el tiempo que no mata con sus mudas
vivas las deja en mis vertientes.

Son puños emplumados que escribieron
en las trincheras luminosas
sobre futuros dulces que no fueron
lunas calientes y dichosas.

Sabed que desde hoy andan desnudas
aquellas madres de los sueños:
nos acunaron con sus manos rudas,
lucha sin premio a sus empeños.

Los gritos de su angustia y los dolores
que las tuvieron como esposas
nos llegan impregnados en las flores:
las azucenas y las rosas.

Nota. Recientemente mis amigos me cuestionaron la combinación de endecasílabos con eneasílabos. Les dejo aquí un intento de cuartetos lira con esa combinación, formalmente inspirado en un poema de Gerardo Diego cuyos versos utilizo a modo de glosa, pero con contenidos fuertemente distintos. Quisiera dejar acá constancia de que recién al componer la última lira advertí que la palabra «azucena» me había traído a la memoria un nombre: el de Azucena Villaflor.
 
Maravillosa obra, como todo lo que escribe.Lo admiro y quiero mucho poeta Jorge.Es un placer leerle.Un beso.
 
Estimada Lourdes: el título cuando lo publiqué era simplemente «Rosas». Pero como comento en la nota al pie, al irlo escribiendo descubrí que mi escritura estaba marcada por un recuerdo: el de Azucena Villaflor. Finalmente, sorprendido yo mismo por este hecho, decidí cambiar el título en homenaje a Azucena. Azucena Villaflor era madre, sus hijos fueron secuestrados por una criminal dictadura que reinó en mi patria. Movió cielo en tierra en su búsqueda, fue fundadora de las famosas «madres de plaza de mayo», hasta que ella misma fue secuestrada y arrojada viva, desde un avión, al mar. Muchos años sus restos, que llegaron a la costa, estuvieron sepultados como NN, hasta que mi pueblo supo rescatarlos de la ignominia: hoy sus cenizas yacen en la pirámide de mayo, frente a la casa de gobierno de mi país.
Valga este recuerdo como testimonio de los que no olvidamos a nuestras madres, a todas esas madres heroicas que merecen nuestro cariño y nuestra honra. El poema vale muy poco como expresión de esta emoción que el acto de escribirlo evocó.
abrazo
j.
 
Me alegro, estimado Ramón, de que hayas disfrutado del poema. Es la primera vez que uso esta combinación de endecasílabos con eneasílabos, habrá que tomarle la mano: el uso de quebrados es, casi siempre, exigente para el oído.
abrazo
j.
 
Es cierto, Juan, aquel verso aislado brotó casi por casualidad y en cambio en este poema he intentado sacarle el jugo a la especial cadencia que la polimetría da al poema. Habrá que explorar más las posibildiades rítmicas de la combinación.
abrazo
j.
 
Te diré, estimado Jesús, que me llevó un par de intensos años hasta que me sentí cómodo con los endecasílabos (no hace mucho de esto). Aún hoy me dan trabajo, no «me brotan». Es, como tantas cosas, un asunto que se aprende. Hay, seguramente, quienes tienen más facilidad: ¡que les aproveche!, jajajaja.
abrazo
j.
 
Última edición:
¡Elizabeth! Que se te ve poco, muchacha. ¿Qué es de tus días? Te agradezco y retribuyo tu cariño.
abrazo
j.
 
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lunas calientes y dichosas
Sabed que desde hoy andan desnudas
las azucenas y las rosas
(Gerardo Diego: Las azucenas en camisa)

Rozan mis manos dádivas agudas,
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vivas las deja en mis vertientes.

Son puños emplumados que escribieron
en las trincheras luminosas
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nos acunaron con sus manos rudas,
lucha sin premio a sus empeños.

Los gritos de su angustia y los dolores
que las tuvieron como esposas
nos llegan impregnados en las flores:
las azucenas y las rosas.

Nota. Recientemente mis amigos me cuestionaron la combinación de endecasílabos con eneasílabos. Les dejo aquí un intento de cuartetos lira con esa combinación, formalmente inspirado en un poema de Gerardo Diego cuyos versos utilizo a modo de glosa, pero con contenidos fuertemente distintos. Quisiera dejar acá constancia de que recién al componer la última lira advertí que la palabra «azucena» me había traído a la memoria un nombre: el de Azucena Villaflor.
J
La referencia es extraordinaria. No la conocía. Te ha inspirado unos versos muy bien cortados y bellos. Juan Ramón, entre muchos, hace diabluras con las medidas de los versos. Yo los pentagramas no sé leerlos, pero sí aprecio su música en proporción a mi capacidad y solo puedo decir que me gustan las innovaciones -a lo mejor ya ni lo son-, y sobre todo la dificultad que supone "romper" continuamente la medida. Si, además, son sustantivos, ¡qué puedo decir!

Llevan mis sueños rosas complacidas,
carmín de magias y temblores;
verán los cielos nubes encendidas,
tendrán por suyos tus colores...​

Un abrazo. eduardocarpio
 
J
PS Del mismo Gerardo Diego, di con estos versos


Murió en mitad de un verso,
cantándolo, floreciéndole,
y quedó el verso abierto, disponible
para la eternidad,
mecido por la brisa,
la brisa que jamás concluye,
verso sin terminar, poeta eterno.
....
eduardocarpio
 
Hola, Eduardo. Gearardo Diego tuvo la malhadada idea de ser franquista, pero no me cabe duda de su calidad poética. Te recomiendo su poema «Segundo sueño», dedicado a sor Juana: endecasílabos silvestres, como le gusta decir a Elhi, con algún heptasílabo que se cuela.
En cuanto a la música y la disonancia, me has hecho acordar de la conocida anécdota del estreno de la «Consagración de la Primavera». Y hoy Stravinsky es clásico... (y me gusta, te diré).
Gracias por tu aporte.
j.
 
Última edición:
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(Gerardo Diego: Las azucenas en camisa)

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las azucenas y las rosas.
Cuatro cuartetos liras que son cuatro rosas líricas hermosas, dedicadas a esta aguerrida e inolvidable mujer que dio su vida por reivindicar la memoria de tantos hijos que fueron víctimas del Terrorismo de Estado argentino. Releo los detalles de la historia, los involucrados, el modus operandi de esos demonios que asolaron tu patria y mi indignación se hace mayor. Has estado brillante en este poema en el que la precisión técnica y el mensaje poético van de la mano armoniosamente. Razones hay de sobra para elogiar tan humano trabajo.
 
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(Gerardo Diego: Las azucenas en camisa)

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Nota. Recientemente mis amigos me cuestionaron la combinación de endecasílabos con eneasílabos. Les dejo aquí un intento de cuartetos lira con esa combinación, formalmente inspirado en un poema de Gerardo Diego cuyos versos utilizo a modo de glosa, pero con contenidos fuertemente distintos. Quisiera dejar acá constancia de que recién al componer la última lira advertí que la palabra «azucena» me había traído a la memoria un nombre: el de Azucena Villaflor.
¿Que puedo decir, Musador, a alguien que sabe muchísimo mas que yo? . Los comentarios que aquí se vierten ya lo expresan todo. Solamente que me gustaron muchos tus versos.
Mi enhorabuena y cordial saludo
 
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las azucenas y las rosas
(Gerardo Diego: Las azucenas en camisa)

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Nota. Recientemente mis amigos me cuestionaron la combinación de endecasílabos con eneasílabos. Les dejo aquí un intento de cuartetos lira con esa combinación, formalmente inspirado en un poema de Gerardo Diego cuyos versos utilizo a modo de glosa, pero con contenidos fuertemente distintos. Quisiera dejar acá constancia de que recién al componer la última lira advertí que la palabra «azucena» me había traído a la memoria un nombre: el de Azucena Villaflor.


Excelente composición, amigo Jorge, en estos serventesio alirados que se han comentado ampliamente en cuanto a su idoneidad, el tema lo has glosado perfectamente con los verso de Gerardo Diego, adaptado con acertadas imágenes a los sentimientos y sufrimientos resultantes de aquel tiempo como bien explicas.

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(Gerardo Diego: Las azucenas en camisa)

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el tiempo que no mata con sus mudas
vivas las deja en mis vertientes.

Son puños emplumados que escribieron
en las trincheras luminosas
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lunas calientes y dichosas.

Sabed que desde hoy andan desnudas
aquellas madres de los sueños:
nos acunaron con sus manos rudas,
lucha sin premio a sus empeños.

Los gritos de su angustia y los dolores
que las tuvieron como esposas
nos llegan impregnados en las flores:
las azucenas y las rosas.

Nota. Recientemente mis amigos me cuestionaron la combinación de endecasílabos con eneasílabos. Les dejo aquí un intento de cuartetos lira con esa combinación, formalmente inspirado en un poema de Gerardo Diego cuyos versos utilizo a modo de glosa, pero con contenidos fuertemente distintos. Quisiera dejar acá constancia de que recién al componer la última lira advertí que la palabra «azucena» me había traído a la memoria un nombre: el de Azucena Villaflor.

Querido Jorge ¿que te puedo decir que no se te haya dicho aquí? Que esto me conmueve , por auténtico, por su altura poética y porque esa combinación de la que hablas te ha quedado genial.
Azucena Villaflor, una auténtica mártir de entre tantas madres valientes, luchadora invencible en su búsqueda incansable y su denuncia, que solo acallaron con su muerte, es más, ni siquiera así ...
Una vez más el odio, la crueldad del ser humano se pone de manifiesto y es aterradora.
Un abrazo.
 
Última edición:
Hola, Miguel-Lluis. Me alegra mucho tu comentario, que reafirma mi convicción acerca de la calidad poética de Gerardo Diego y en particular de la fertilidad de esta combinación métrica. He visto que en un poema bastante posterior, llamado «La ola», Diego compone liras análogas pero ya no exclusivamente con eneasílabos de canción, a pesar de que sigo creyendo que estos son óptimos para combinarlos con endecasílabos.

abrazo
Jorge
 
Última edición:
Estimado Elhi: realmente estos engendros del demonio, personas civilizadas y buenos católicos en su mayoría, dieron cabal muestra de la monstruosidad del ser humano; Alfredo Astiz, secuestrador de Azucena, es paradójicamente apodado «el ángel», por sus rasgos un poco afeminados: ¡qué asco de gente!
Este es mi primer intento con esta combinación métrica, creo que aún me falta tomarle... ¡la oreja!, juajuajua.

abrazo
J.
 
Estimado Epimeteo: en matemáticas, que es mi oficio, puede que esto que me dices sea cierto; en estas cuestiones, soy solo un aficionado y apasionado lector. Agradezco tu paso.
abrazo
J.
 
Te agradezco tu comentario, estimado Marcos. Fueron tiempos realmente aciagos, que yo viví y sufrí en carne propia. A veces, recordándolo, parece mentira, pero aún hoy los juicios que se llevan adelante en mi patria reabren las viejas heridas, nunca bien cerradas.
abrazo
j.
 
Así es, querida Isabel. El caso de Azucena es particularmente revelador de la impiadosa crueldad de estos siniestros personajes, personeros implacables del capital.
abrazo
j.
 
Reconozco tu buena inspiración, Musador, y la calidad del mensaje que transmiten tus versos. En cuanto a la combinación de endecas con eneasílabos, a mí particularmente me suenan algo raros, supongo que por la falta de costumbre. Pero eso no me cohíbe ni me limita a aplaudir sin reservas tu poema.
 
A mí me suena a gloria esta mixtura de medidas; y a gloria bendita, la invaluable dedicatoria que plena de emotividad nos regalas.
Te dejo mi aplauso.
Un abrazo, amigo.
 
Última edición por un moderador:
Estimado Reyes: creo que los quebrados siempre exigen una forma especial de lectura, más modulada en la estrofa. Si la sintaxis se adapta bien a la medida, lo que no es fácil de lograr, dan una especial expresividad a la métrica.
abrazo y gracias por pasar
Jorge
 
Muchas gracias, Luis, por tus alentadoras palabras. Por suerte tengo un jorjómetro bien aceitado, que si te creyera... jajaja.
abrazo
J.
 

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