BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como de una losa.
Cierta vorágine indecisa,
de rosales injertados
como tumbas o apósitos,
en el interior de un río saciado.
Así, internamente desplazado,
sustituido, levemente acariciado
por las normas destruidas.
De cierto zarpazo, injerto
de sombras tenaces, cúmulo
de nieves sobrantes, esos banquetes
nupciales que se aproximan;
las bocas que, múltiples, hablan,
ahora, sin enredarse. Como de manantial
profundo, las piezas que el huracán,
marchito ya, despliega y lleva y traslada:
así, tu corazón recuperado.
Oh, no hables tanto, maldita sea!
Lleva tus pies sin cansancio
a los altares de las misivas.
Comba los espacios como redondeles
de incentivos-.
©
Cierta vorágine indecisa,
de rosales injertados
como tumbas o apósitos,
en el interior de un río saciado.
Así, internamente desplazado,
sustituido, levemente acariciado
por las normas destruidas.
De cierto zarpazo, injerto
de sombras tenaces, cúmulo
de nieves sobrantes, esos banquetes
nupciales que se aproximan;
las bocas que, múltiples, hablan,
ahora, sin enredarse. Como de manantial
profundo, las piezas que el huracán,
marchito ya, despliega y lleva y traslada:
así, tu corazón recuperado.
Oh, no hables tanto, maldita sea!
Lleva tus pies sin cansancio
a los altares de las misivas.
Comba los espacios como redondeles
de incentivos-.
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