gercruz
Poeta recién llegado
Son tus lágrimas escondiéndose
en aquellos ojos negros,
tus manos sosteniendo
aquel ramillete de rosas rojas
entre tu risa y tu felicidad...
Es la fortaleza de la calidez
de tus brazos en el cobijo
de la efusión del gimoteo... ¡Te quiero!...
Es la muerte de la tristeza del alma,
en el idílico aroma de tu ser,
y la fragilidad de tu voz se conjuga
con la timidez de tu piel...
Rosas rojas adornan tu piel,
en el silencio de tus palabras
y la sutileza de tu dorso...
En la sublimidad de tus besos
se dibujan tus caricias y latidos de amor,
conjugándose entre mis manos... ¡Sueño!
Es tu cuerpo desnudo qué me seduce,
en el olor de tu piel a rosas,
cobijándose en el regazo de mis brazos,
de la alborada de un nuevo día...
en aquellos ojos negros,
tus manos sosteniendo
aquel ramillete de rosas rojas
entre tu risa y tu felicidad...
Es la fortaleza de la calidez
de tus brazos en el cobijo
de la efusión del gimoteo... ¡Te quiero!...
Es la muerte de la tristeza del alma,
en el idílico aroma de tu ser,
y la fragilidad de tu voz se conjuga
con la timidez de tu piel...
Rosas rojas adornan tu piel,
en el silencio de tus palabras
y la sutileza de tu dorso...
En la sublimidad de tus besos
se dibujan tus caricias y latidos de amor,
conjugándose entre mis manos... ¡Sueño!
Es tu cuerpo desnudo qué me seduce,
en el olor de tu piel a rosas,
cobijándose en el regazo de mis brazos,
de la alborada de un nuevo día...
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