Verso
Poeta recién llegado
Se han acumulado a hurtadillas
rostros blindados en la piel
escoltas de mi trajinar
firmemente, ellas y yo.
Arraigados en mis venas cuentan vueltas
de una novela cantada al unísono.
Gracias por ser el asilo
que resguarda mis espasmos
la batalla ciega cuando nombro
un tembloroso rostro peregrino.
Son ustedes las guardianas de mi andar
de mis ultrajes desprevenidos
esos arrebatos por sustraer
de otras su expresión
sus susurros, otorgan sin cesar
motivos por el cual, innovar.
Gracias a ti vuelvo a retomar
los impulsos fervientes, por reformar.
Las risas incesantes destapan el armazón
sólo para desenmascarar
un lienzo blanco sin lágrimas, sin amor.
Es mi rostro fugitivo
el que se entromete salvaje y furtivo
en corazones ajenos para reafirmar
que necesito de ustedes, para avanzar
para aventurarme en brotes de lava
con fervor irracional.
Y sí, pido perdón por forzar
sus lágrimas en la acera, destrozar
con tropiezos vacilantes del reformar.
Pero así espero remover la carga
porque soy yo el que debo sangrar
que debo dejarlas para liberar
entregarme al miedo y saltar.
Al final, cuando sólo quede un rostro renovado
celebrando nuevas marcas sólo mías
quién sabe, tal vez
si de tanto disfrutar el camino abarcado
encuentre un nuevo rostro en las cercanías
que logre traspasar la piel
protegerla en mi regazo
bien dentro de mi ser.
rostros blindados en la piel
escoltas de mi trajinar
firmemente, ellas y yo.
Arraigados en mis venas cuentan vueltas
de una novela cantada al unísono.
Gracias por ser el asilo
que resguarda mis espasmos
la batalla ciega cuando nombro
un tembloroso rostro peregrino.
Son ustedes las guardianas de mi andar
de mis ultrajes desprevenidos
esos arrebatos por sustraer
de otras su expresión
sus susurros, otorgan sin cesar
motivos por el cual, innovar.
Gracias a ti vuelvo a retomar
los impulsos fervientes, por reformar.
Las risas incesantes destapan el armazón
sólo para desenmascarar
un lienzo blanco sin lágrimas, sin amor.
Es mi rostro fugitivo
el que se entromete salvaje y furtivo
en corazones ajenos para reafirmar
que necesito de ustedes, para avanzar
para aventurarme en brotes de lava
con fervor irracional.
Y sí, pido perdón por forzar
sus lágrimas en la acera, destrozar
con tropiezos vacilantes del reformar.
Pero así espero remover la carga
porque soy yo el que debo sangrar
que debo dejarlas para liberar
entregarme al miedo y saltar.
Al final, cuando sólo quede un rostro renovado
celebrando nuevas marcas sólo mías
quién sabe, tal vez
si de tanto disfrutar el camino abarcado
encuentre un nuevo rostro en las cercanías
que logre traspasar la piel
protegerla en mi regazo
bien dentro de mi ser.