ADEXFI
Poeta adicto al portal
Echado en nuestra cama, intentaba comprender tu lenguaje
por signos, de tu sociedad secreta y la canción hebrea y su
numerologia oculta. Los origamis colgados en el techo,
hechos con tus manos de querube, perdían su forma
o se cargaban de alusiones inquietantes.
Las perchas de la ropa y tus hombros de telúricos, la manta
de múltiples pliegues que resbalaron al piso, y tu pellizcó
que me despertó, con tu mirada, esos ojos lúgubres de pupilas
ensombrecidas y ese aire de reproche en la mueca de tus
labios lívidos. ¡A la hora de siempre, tres de la madrugada,
hacia que tu mente emane destellos y brille!
por signos, de tu sociedad secreta y la canción hebrea y su
numerologia oculta. Los origamis colgados en el techo,
hechos con tus manos de querube, perdían su forma
o se cargaban de alusiones inquietantes.
Las perchas de la ropa y tus hombros de telúricos, la manta
de múltiples pliegues que resbalaron al piso, y tu pellizcó
que me despertó, con tu mirada, esos ojos lúgubres de pupilas
ensombrecidas y ese aire de reproche en la mueca de tus
labios lívidos. ¡A la hora de siempre, tres de la madrugada,
hacia que tu mente emane destellos y brille!
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