Gonzalo
Poeta asiduo al portal
Roto
(¿Llegó la mañana?)
Voy a abrir los ojos
aunque la luz esté apagada
aunque hagas frío
Hoy sí dejaré mi templo almohadillado
y andaré, a tientas, entre tus penumbras
para escribirte, para leerme
Hoy revolveré mis cajones
buscaré algún calcetín que no esté roto
y una cinta, o un pañuelo seco
(¿Sonó el despertador?)
Hoy no me demoraré en esas preguntas
las que sólo tú puedes responder
las que son lo que nos hicimos
Hoy cuidaré de que no falte ni un botón en mi camisa
para no mostrar mi herida
y evitar, desde mi pecho, irme cayendo a pedazos
Hoy sí iba a rezar
pero no se le pide a Dios que te conceda un pecado
ni siquiera si es milagro de tu nombre o de tu voz
(¿Dónde estás que no me ves?)
A la cama sí la dejo destendida
no hay más brutal soledad que la de unas sábanas lisas
ajenas y a salvo, del desorden, del deseo
Hoy trataré de no vivir sólo del humo
y de no disfrazar de aquel verde y de ese azul cada mirada
y de respirar
(Algo suena afuera, no se qué es)
Hoy prometo solemnemente afeitarme
aunque tenga que volver a ver lo que soy
y lo que he sido, en tus espejos
Y celebraré tu libertad
aunque sea de mi prisión que te libero
aunque te lleve a otro encierro, y yo haya perdido la mía
(¿Adónde demonios se fue el Ávila?)
Hoy me lavaré en la ausencia de tus aguas
y estas marcas, de tus labios, no se quitan
no se aleja tu piel del sinsentido, y no se calma mi sed
Pero hoy haré un esfuerzo. Lo prometo
¡a la una! (tú)
¡a los dos! (¿nosotros?)
¡al tres! (él)
(¿Y qué hace aquel tres entre la una y los dos?)
No. Mejor no abro los ojos todavía
la luz sigue apagada
haces frío
(¿Será que aún no amanece?)
Gonzalo Himiob Santomé
(¿Llegó la mañana?)
Voy a abrir los ojos
aunque la luz esté apagada
aunque hagas frío
Hoy sí dejaré mi templo almohadillado
y andaré, a tientas, entre tus penumbras
para escribirte, para leerme
Hoy revolveré mis cajones
buscaré algún calcetín que no esté roto
y una cinta, o un pañuelo seco
(¿Sonó el despertador?)
Hoy no me demoraré en esas preguntas
las que sólo tú puedes responder
las que son lo que nos hicimos
Hoy cuidaré de que no falte ni un botón en mi camisa
para no mostrar mi herida
y evitar, desde mi pecho, irme cayendo a pedazos
Hoy sí iba a rezar
pero no se le pide a Dios que te conceda un pecado
ni siquiera si es milagro de tu nombre o de tu voz
(¿Dónde estás que no me ves?)
A la cama sí la dejo destendida
no hay más brutal soledad que la de unas sábanas lisas
ajenas y a salvo, del desorden, del deseo
Hoy trataré de no vivir sólo del humo
y de no disfrazar de aquel verde y de ese azul cada mirada
y de respirar
(Algo suena afuera, no se qué es)
Hoy prometo solemnemente afeitarme
aunque tenga que volver a ver lo que soy
y lo que he sido, en tus espejos
Y celebraré tu libertad
aunque sea de mi prisión que te libero
aunque te lleve a otro encierro, y yo haya perdido la mía
(¿Adónde demonios se fue el Ávila?)
Hoy me lavaré en la ausencia de tus aguas
y estas marcas, de tus labios, no se quitan
no se aleja tu piel del sinsentido, y no se calma mi sed
Pero hoy haré un esfuerzo. Lo prometo
¡a la una! (tú)
¡a los dos! (¿nosotros?)
¡al tres! (él)
(¿Y qué hace aquel tres entre la una y los dos?)
No. Mejor no abro los ojos todavía
la luz sigue apagada
haces frío
(¿Será que aún no amanece?)
Gonzalo Himiob Santomé