Como todos los martes, Roxana llegaba a la sala de rehabilitación, eran alrededor de las once de la mañana, todo habitual, todo en calma.
Roxana se presentaba a la atención con una discapacidad severa producto de una secuela de accidente cerebrovascular por consumo de cocaína.
Ella se comportaba como una niña, sus hijas y su marido la vestían y la arreglaban, pero a ella no le importaba nada...
Llanto desconsolado y pese a todo lo perdido, en su mente y en sus venas tan sólo el deseo persistente de consumir, una vez más, la cocaína.
Roxana se presentaba a la atención con una discapacidad severa producto de una secuela de accidente cerebrovascular por consumo de cocaína.
Ella se comportaba como una niña, sus hijas y su marido la vestían y la arreglaban, pero a ella no le importaba nada...
Llanto desconsolado y pese a todo lo perdido, en su mente y en sus venas tan sólo el deseo persistente de consumir, una vez más, la cocaína.
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