hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
La noche le había contagiado sus sombras
y la misma Luna temía asomar...
El cielo lloraba estrellas fugaces,
pues ella se marchaba, para no volver.
La arena, sensible, gemía a su paso
y la helada espuma,
como falsas lágrimas,
bañaba su rostro con agua y con sal.
¡Ven, yo si te quiero! el mar le decía
¡Ven, que te amamos! las olas también...
Abrían sus brazos,
decían su nombre,
buscando consuelo se adentró en él.
Allí, en sus aguas,
como en un hombro amigo,
de ésta manera vertió su dolor:
"¿Amigo mar, por favor dime,
que puedo hacer con este amor no correspondido?
¿Cómo escapo de él, donde me oculto?
Si donde quiera que voy ¡El va conmigo!
¿Como convivir con este sentimiento,
que ni yo mismo se como ha nacido?
¿Como acabo con él?
¿Como matarlo?
Después de todo es un regalo
que del cielo, o del infierno he recibido.
Hermano mar, te lo ruego: ¡Ayúdame!
Si no puedes de ella darme el amor,
dame la paz, o aún mejor,
¡Dame el olvido!"
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