Poetacandente
Poeta asiduo al portal
Se oscurecieron tus ojos, de repente,
junto al cielo negro, el pescuezo aün frío,
tus ojos análogos, paralelos al estío,
jamás chocaron como el corazón con la mente.
Se bate en sí mismo, corazón quisquilloso,
repta tu alma de yegua sin empuje,
con tu silencio, que en la noche ruge
como la fiera débil al ruin calabozo,
que acaso de tener la digna fuerza,
o un digno zarpazo que quiebre la barra...
la dignidad que, foránea, nos embarra,
por dentro, aumenta al alma tersa.
junto al cielo negro, el pescuezo aün frío,
tus ojos análogos, paralelos al estío,
jamás chocaron como el corazón con la mente.
Se bate en sí mismo, corazón quisquilloso,
repta tu alma de yegua sin empuje,
con tu silencio, que en la noche ruge
como la fiera débil al ruin calabozo,
que acaso de tener la digna fuerza,
o un digno zarpazo que quiebre la barra...
la dignidad que, foránea, nos embarra,
por dentro, aumenta al alma tersa.