Ton Rodriguez
Poeta asiduo al portal
Era un griterío, un guirigay,
una algarabía, una asonada,
un concierto discorde de cañas huecas,
era un desafinado canto de grillos,
una riña de gatos, y de gatillos,
eran los ciegos de San Ovidio,
eran los músicos de Bremen de borrachera,
eran la Babel y la Babilonia, enteras,
eran Sodoma y Gomorra en días de fiesta,
era el patrón de los mercaderes
en la Jerusalén celeste,
era Herodes Antipas echando pestes,
era el genial Manolo tocando el bombo,
qué carajal, qué quilombo,
que Tiberio, que alboroto,
qué tumulto, qué jaleo, Morfeo en un cafetal,
era un diálogo de sordos,
un monólogo, y tal, y tal…
era un gallinero en un tren de carga,
era una descarga masiva en internet,
eran mil ciento veintiocho peces en una red
y un caer de canicas rodando al suelo,
eran cien flamencos alzando el vuelo
era un rebaño de ovejas haciendo ¡beeee!
Y yo,
dibujando
espirales
asimétricas
debajo del agua,
sin enterarme,
sin escuchar
los ecos de las voces,
sin distinguir
las sombras de los ecos,
deslizándome,
ajeno a los ruidos,
en un mundo de silencio
Ton Rodríguez
una algarabía, una asonada,
un concierto discorde de cañas huecas,
era un desafinado canto de grillos,
una riña de gatos, y de gatillos,
eran los ciegos de San Ovidio,
eran los músicos de Bremen de borrachera,
eran la Babel y la Babilonia, enteras,
eran Sodoma y Gomorra en días de fiesta,
era el patrón de los mercaderes
en la Jerusalén celeste,
era Herodes Antipas echando pestes,
era el genial Manolo tocando el bombo,
qué carajal, qué quilombo,
que Tiberio, que alboroto,
qué tumulto, qué jaleo, Morfeo en un cafetal,
era un diálogo de sordos,
un monólogo, y tal, y tal…
era un gallinero en un tren de carga,
era una descarga masiva en internet,
eran mil ciento veintiocho peces en una red
y un caer de canicas rodando al suelo,
eran cien flamencos alzando el vuelo
era un rebaño de ovejas haciendo ¡beeee!
Y yo,
dibujando
espirales
asimétricas
debajo del agua,
sin enterarme,
sin escuchar
los ecos de las voces,
sin distinguir
las sombras de los ecos,
deslizándome,
ajeno a los ruidos,
en un mundo de silencio
Ton Rodríguez