Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
donde las calles se construyen
con los pasos de sombras acumuladas
los nítidos azules no se reflejan
en los cristales de las ventanas
tras las que respiran ausencias y silencios
y ojos de infinitas lluvias que preguntan
a la noche victoriosa qué fue
de los sonidos de la dulce aurora
la arquitectura hace tiempo que abandonó
su decisión y son las piedras
las que han recogido el testigo para contar
la historia de lo que un día
fue semilla y retoño y árbol
que un mal viento como un veloz ácido
extendiéndose sin tregua arrasó
dejando un poso fantasmal
de llaves herrumbrosas
y relojes desvencijados en las estancias todas
mientras el aire se cubría de telarañas
y una lluvia asimilada al olvido
roía llena de ira las fuentes
las plazas y las voces de los niños
con los pasos de sombras acumuladas
los nítidos azules no se reflejan
en los cristales de las ventanas
tras las que respiran ausencias y silencios
y ojos de infinitas lluvias que preguntan
a la noche victoriosa qué fue
de los sonidos de la dulce aurora
la arquitectura hace tiempo que abandonó
su decisión y son las piedras
las que han recogido el testigo para contar
la historia de lo que un día
fue semilla y retoño y árbol
que un mal viento como un veloz ácido
extendiéndose sin tregua arrasó
dejando un poso fantasmal
de llaves herrumbrosas
y relojes desvencijados en las estancias todas
mientras el aire se cubría de telarañas
y una lluvia asimilada al olvido
roía llena de ira las fuentes
las plazas y las voces de los niños
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