José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Rumbos de soledad.
Deseos, temores, mentiras.
Merodeo en un indisciplinado sentido,
desorientado sin alcanzar ni tu sombra.
El hueco en tu sillón es tu libertad
que me mantiene esclavo.
Viejos ambientes.
Situaciones repetidas.
Hoy la lejanía parece estar más cerca,
incluso algunos la ven a mi lado.
En los inmediatos silencios
posteriores a tu partida
la música.
Música de ráfagas de besos impagados,
de trenes quebrados,
oía el lamento de las montañas,
Los susurros que morían
por querer hablar.
Los nuevos aromas
nunca serán viejos ahoras
si tu ausencia es la fragancia
que delimita mi prisión.
Deseos, temores, mentiras.
Merodeo en un indisciplinado sentido,
desorientado sin alcanzar ni tu sombra.
El hueco en tu sillón es tu libertad
que me mantiene esclavo.
Viejos ambientes.
Situaciones repetidas.
Hoy la lejanía parece estar más cerca,
incluso algunos la ven a mi lado.
En los inmediatos silencios
posteriores a tu partida
la música.
Música de ráfagas de besos impagados,
de trenes quebrados,
oía el lamento de las montañas,
Los susurros que morían
por querer hablar.
Los nuevos aromas
nunca serán viejos ahoras
si tu ausencia es la fragancia
que delimita mi prisión.