Rumbos
¡Hay amor!, que me dueles, y aún temblando
Desde mi pecho, afirmo lo que he escrito
Si me das la luz, es lo infinito,
Si te apagas, a tientas voy penando
En esta huella, que ando y que desando
Potro ciego, en lírica estampida.
El alma me gotea en cada herida
Y en cada herida el alma me regresas,
Eres el rumbo de mis palomas presas
Que por tus ojos, vuelven a la vida
Desde mi pecho, afirmo lo que he escrito
Si me das la luz, es lo infinito,
Si te apagas, a tientas voy penando
En esta huella, que ando y que desando
Potro ciego, en lírica estampida.
El alma me gotea en cada herida
Y en cada herida el alma me regresas,
Eres el rumbo de mis palomas presas
Que por tus ojos, vuelven a la vida
¡Hay amor!, que emerges, esperando
Soplándome a la mar en tus ojeras
Te vas, vienes, llamas, desesperas
Y terminamos después, los dos, llorando.
¿Hasta cuándo, vida, hasta cuándo?
Este cúmulo de rosas pisoteadas
Este tumulto de alondras consternadas
Este espiral, de oxidadas margaritas
Si sabes tú, lo sé yo, no están marchitas
Y nunca lo estarán, nuestras miradas.
Soplándome a la mar en tus ojeras
Te vas, vienes, llamas, desesperas
Y terminamos después, los dos, llorando.
¿Hasta cuándo, vida, hasta cuándo?
Este cúmulo de rosas pisoteadas
Este tumulto de alondras consternadas
Este espiral, de oxidadas margaritas
Si sabes tú, lo sé yo, no están marchitas
Y nunca lo estarán, nuestras miradas.
¡Hay amor!, que me creces, regresando
Con la fuerza de una diaria primavera.
Déjame que arrodillado ante tu vera,
Me pierda en tu cintura, navegando.
No midas, no preguntes, voy llegando
Aférrate al velamen de mis huesos,
Anclaré en ti, todos mis regresos
Tú dejarás en mí, todos tus rumbos.
Deja que afuera, el mundo, dando tumbos
Se incinere, quemado en nuestros besos.
Con la fuerza de una diaria primavera.
Déjame que arrodillado ante tu vera,
Me pierda en tu cintura, navegando.
No midas, no preguntes, voy llegando
Aférrate al velamen de mis huesos,
Anclaré en ti, todos mis regresos
Tú dejarás en mí, todos tus rumbos.
Deja que afuera, el mundo, dando tumbos
Se incinere, quemado en nuestros besos.
Marino Fabianesi