Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Será cierto que el mar
no domina sus olas?
¿Qué se gobiernan solas
y lo hacen enojar,
pues a pícara cadencia
enardecen al viento,
y en colosal despecho,
el mar las corretea?
¿Qué se burlan de él,
por amarlo, simplemente,
y gustan que las cele,
como a tanta mujer?
¿Qué lo llevan tras ellas
y en la costa lo humillan
entre burlonas risas
de blanca efervescencia?
Yo no sé, si será verdad
este rumor, o utopía…
Pero así eres, querida.
Y yo, soy como el mar.
no domina sus olas?
¿Qué se gobiernan solas
y lo hacen enojar,
pues a pícara cadencia
enardecen al viento,
y en colosal despecho,
el mar las corretea?
¿Qué se burlan de él,
por amarlo, simplemente,
y gustan que las cele,
como a tanta mujer?
¿Qué lo llevan tras ellas
y en la costa lo humillan
entre burlonas risas
de blanca efervescencia?
Yo no sé, si será verdad
este rumor, o utopía…
Pero así eres, querida.
Y yo, soy como el mar.
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