lucianoquilmes
Poeta asiduo al portal
Bajan como a destajo,
luceros descarnados .
Me aligero
para ser desierto el espacio.
Una galante voz llega ,
asi pulpa de frutillas ,
Cometas agridulces de membrillo
Y emprende un fuego voraz,
en la boca tenue , pausada
madréporas naranjas, van por tu mar.
Sos la ambigua espuma que lucen
las torres entre campanadas
y el cielo abierto sonriente.
Huye la noche de hallarte
con tus anzuelos, dos esferas
enroscando el cuello , el cuerpo
límpida mirada de amor,
balanceándose para hacer
caer rendidas hasta las estrellas
Y en la bóveda del pecho
esos focos luminosos
ponen blandas las manos
de tramas seductoras
de sueños bellos.
Sencillamente resplandeces
rumorosa en los silencios
con zumo de amapolas
sobre el vientre , vistiéndote
y desnuda vistiendote
para ponerle el traje justo
al amor.
luceros descarnados .
Me aligero
para ser desierto el espacio.
Una galante voz llega ,
asi pulpa de frutillas ,
Cometas agridulces de membrillo
Y emprende un fuego voraz,
en la boca tenue , pausada
madréporas naranjas, van por tu mar.
Sos la ambigua espuma que lucen
las torres entre campanadas
y el cielo abierto sonriente.
Huye la noche de hallarte
con tus anzuelos, dos esferas
enroscando el cuello , el cuerpo
límpida mirada de amor,
balanceándose para hacer
caer rendidas hasta las estrellas
Y en la bóveda del pecho
esos focos luminosos
ponen blandas las manos
de tramas seductoras
de sueños bellos.
Sencillamente resplandeces
rumorosa en los silencios
con zumo de amapolas
sobre el vientre , vistiéndote
y desnuda vistiendote
para ponerle el traje justo
al amor.