danie
solo un pensamiento...
Amanece un hálito,
rescoldo de historia y ceniza sobre la carretera.
Sopla el viento en el despertar del silencio,
sopla persistente
como una empuñadura incansable al frente de la batalla.
Acuna y encorva; pero con cautela para no
quebrar los brazos espinosos del tala
que al borde de la ruta nació guacho.
Este aire “Libertador” que respira el sudoeste
tiene la gracia inmortal de, a pesar de todo, seguir
ondeando la bandera en el cielo.
La bandera y el cielo,
un cuerpo mismo bordando la cordillera.
Respira todo su poderío que espanta al águila calva
y nos devuelve al carancho,
que barre a los buitres
y limpia los restos carcomidos de la patria.
Indudable vigor que sopla espuelas criollas de fuego
hasta incendiar
los mandatos de los emperadores del Norte.
Y hoy, de entre el polvo
levantado por el galopar de años
emerge como un prócer de la tierra
para imponer, una vez más, su música
en la áspera geografía de la ruta nº 40.
Ruta Nacional nº 40 /también llamada: “Libertador General Don José de San Martín”
rescoldo de historia y ceniza sobre la carretera.
Sopla el viento en el despertar del silencio,
sopla persistente
como una empuñadura incansable al frente de la batalla.
Acuna y encorva; pero con cautela para no
quebrar los brazos espinosos del tala
que al borde de la ruta nació guacho.
Este aire “Libertador” que respira el sudoeste
tiene la gracia inmortal de, a pesar de todo, seguir
ondeando la bandera en el cielo.
La bandera y el cielo,
un cuerpo mismo bordando la cordillera.
Respira todo su poderío que espanta al águila calva
y nos devuelve al carancho,
que barre a los buitres
y limpia los restos carcomidos de la patria.
Indudable vigor que sopla espuelas criollas de fuego
hasta incendiar
los mandatos de los emperadores del Norte.
Y hoy, de entre el polvo
levantado por el galopar de años
emerge como un prócer de la tierra
para imponer, una vez más, su música
en la áspera geografía de la ruta nº 40.
Ruta Nacional nº 40 /también llamada: “Libertador General Don José de San Martín”
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