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Desperté, con la costumbre de cada día,
tomé una ducha, cogí el mismo suéter,
preparé un café, me senté en el sofá al lado de la ventana,
era la misma rutina, lo único que alegraba mi día es que al cruzar por la puerta, estarías a mi lado.
Desperté, con la costumbre de cada día,
tomé una ducha, cogí el mismo suéter,
preparé un café, me senté en el sofá al lado de la ventana,
era la misma rutina, lo único que alegraba mi día es que al cruzar por la puerta, estarías a mi lado.