Nommo
Poeta veterano en el portal
Eres como la avestruz que cacé con mis bolas de acero.
Luego, la empleé para echar carreras.
Pero tú, obstinada, has echado a volar, como una paloma mensajera.
Y ya, no podré montar sobre ti, a no ser que me transforme en duende verde.
Pero el disfraz es de pies a cabeza y va también, por dentro.
De ahí proviene mi lamento. Que me abandonas, y me dejas solo en mitad del cielo.
Tengo que entablar conversación con tus cuatro abuelos.
Y con un sin-fin de ancestros de la raza humana.
Con muchos recuerdos de una Memoria que no es vana.
Vuelvo a verte, y te atrapo entonces, en los brazos de un marinero.
He de quitarle el sombrero, para que me admire y no tiemble.
No me gusta el semblante embobado, sino las altas miras polifacéticas.
He de hacer de él, un pintor, escultor y arquitecto, como los genios renacentistas.
¿ Me dejas ? Con tu permiso. Voy a darle clases de baile, al sujeto.
Pero vuelves a mí, con lágrimas en los ojos. ¡ Lo sabía ! Tienes emociones, dentro de tu pecho.
Albergas intenciones, para conmigo, avestruz campesina y montaraz, africana.
Paloma mensajera libre, que pugna por su hueco en este mundo minúsculo, pero divertido.
Me aparcas, y me sometes al libro de los Evangelios, de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
Me encierras, y me saboreas sólo, de vez en cuándo.
Soy tu plato de Spaghetti con tomate. Pero ahora, te estoy mirando.
Luego, la empleé para echar carreras.
Pero tú, obstinada, has echado a volar, como una paloma mensajera.
Y ya, no podré montar sobre ti, a no ser que me transforme en duende verde.
Pero el disfraz es de pies a cabeza y va también, por dentro.
De ahí proviene mi lamento. Que me abandonas, y me dejas solo en mitad del cielo.
Tengo que entablar conversación con tus cuatro abuelos.
Y con un sin-fin de ancestros de la raza humana.
Con muchos recuerdos de una Memoria que no es vana.
Vuelvo a verte, y te atrapo entonces, en los brazos de un marinero.
He de quitarle el sombrero, para que me admire y no tiemble.
No me gusta el semblante embobado, sino las altas miras polifacéticas.
He de hacer de él, un pintor, escultor y arquitecto, como los genios renacentistas.
¿ Me dejas ? Con tu permiso. Voy a darle clases de baile, al sujeto.
Pero vuelves a mí, con lágrimas en los ojos. ¡ Lo sabía ! Tienes emociones, dentro de tu pecho.
Albergas intenciones, para conmigo, avestruz campesina y montaraz, africana.
Paloma mensajera libre, que pugna por su hueco en este mundo minúsculo, pero divertido.
Me aparcas, y me sometes al libro de los Evangelios, de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
Me encierras, y me saboreas sólo, de vez en cuándo.
Soy tu plato de Spaghetti con tomate. Pero ahora, te estoy mirando.