aldo defelipe
Poeta recién llegado
Somos sólo formas imprecisas,
casi sombras, que la tarde alarga
y el migratorio médano deforma
hasta lo grotesco.
La bruma discurre en fantasmas
monótonos, uniendo cielo y mar
en un triste gris profundo.
El muelle es un espinazo fabuloso
orlado de aureolas blancas.
Sobre nosotros andan pájaros,
persiguiéndose.
No tenemos dios, pero nos tenemos.
La lluvia nos lo dice; todo habla de
nosotros, de la cadena invisible que
nos une a quienes no están.
El mar propone una eterna alianza.
El silencio nos corea una letanía
de consuelos.
Las servidumbres con el pasado
pronto serán recuerdos dulces.
En las nacaradas vueltas de
un caracol olvidado soplan
salados aires de los nuevos
tiempos.
casi sombras, que la tarde alarga
y el migratorio médano deforma
hasta lo grotesco.
La bruma discurre en fantasmas
monótonos, uniendo cielo y mar
en un triste gris profundo.
El muelle es un espinazo fabuloso
orlado de aureolas blancas.
Sobre nosotros andan pájaros,
persiguiéndose.
No tenemos dios, pero nos tenemos.
La lluvia nos lo dice; todo habla de
nosotros, de la cadena invisible que
nos une a quienes no están.
El mar propone una eterna alianza.
El silencio nos corea una letanía
de consuelos.
Las servidumbres con el pasado
pronto serán recuerdos dulces.
En las nacaradas vueltas de
un caracol olvidado soplan
salados aires de los nuevos
tiempos.
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