LUMUGA 95
Poeta asiduo al portal
¿Cuantas veces soñé contigo, amor,
de mi alma salían solo suspiros,
entonados con silencioso clamor?
Mas no fueron el alma a lo que miro.
¿Cuantas veces recrearon mis ojos
tu imagen bella, como placebo,
para mi locura, que acaba en rojo?
Mis labios solo probaron acebo...
No hizo falta alguna ser gran sabio,
o quizá, en magia con adivinos,
Para saber que no probé tus labios.
Mas no escuché las ofensas que vino...
De tu dulce voz me quedé prendado,
cuán glorioso cantar de ángeles de paz.
Que jamás una respuesta he escuchado,
por la cual de odiarte fuera yo capaz...
Lo tangible se siente con el cuerpo,
y se palpa con los sentidos.
Mas lo intangible se siente con el alma,
y se palpa en las sonrisas...
de mi alma salían solo suspiros,
entonados con silencioso clamor?
Mas no fueron el alma a lo que miro.
¿Cuantas veces recrearon mis ojos
tu imagen bella, como placebo,
para mi locura, que acaba en rojo?
Mis labios solo probaron acebo...
No hizo falta alguna ser gran sabio,
o quizá, en magia con adivinos,
Para saber que no probé tus labios.
Mas no escuché las ofensas que vino...
De tu dulce voz me quedé prendado,
cuán glorioso cantar de ángeles de paz.
Que jamás una respuesta he escuchado,
por la cual de odiarte fuera yo capaz...
Lo tangible se siente con el cuerpo,
y se palpa con los sentidos.
Mas lo intangible se siente con el alma,
y se palpa en las sonrisas...
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