Sabes que no puedo escribirte lo que siento,
mas sí sentirte mientras escribo.
No soy capaz de observarte en la fría soledad,
mas sí de admirarte en mis sueños sin cesar.
Cuando me abraza el olor de tu cabello,
tu piel en mi rostro no me deja reaccionar.
De día busco tu mirada entre ojos ajenos,
De noche recuerdo tus labios con besos no sinceros.
Y aunque no puedo oir tu llanto en la distancia,
ensordecedores latidos no me dejan descansar.
Sabes que mis ojos son incapaces de llorar,
no por temor a quedar secos,
sino porque has dejado tu belleza impresa en mi retina,
y mis lágrimas no quieren abandonarte,
aunque sólo seas una imagen.