Laira
Poeta recién llegado
Por encima de tu hombro y
ni una sombra te sigue.
Es como si no hablases,
como si tu voz no tuviese sonido.
Como si tu mundo fuese tan pequeño,
como si una simple insignificancia.
Solo sabes que estás porque te duele,
porque notas rodar y caer desde tu rostro
esas estúpidas gotas,
amargo sabor a ti.
ni una sombra te sigue.
Es como si no hablases,
como si tu voz no tuviese sonido.
Como si tu mundo fuese tan pequeño,
como si una simple insignificancia.
Solo sabes que estás porque te duele,
porque notas rodar y caer desde tu rostro
esas estúpidas gotas,
amargo sabor a ti.