Este sabor amargo del lago cristalino,
no impide el reflejo de tu rostro, aunque lo escondas
ni siquiera, detiene las inocentes ondas,
que tu sonrisa provoca al mover compasiva,
las pequeñas rocas que iluminan tu destino,
dejando al descubierto con su paso el retoño,
y a las hojas camufladas por el tibio otoño,
caídas, pero no muertas, flotando a la deriva.
Este sabor amargo en el lago cristalino,
no releva de su sueño, a la nuevo y hermoso,
ya que duerme tranquilo en el cielo montañoso,
acariciando a mi alma, invitándola a sentir,
un azul transparente e inconcluso boceto alpino,
sola vestida con el aire de agua, en lo hondo,
se asoma para descubrir desde el confuso fondo,
el musgo del tiempo y la imagen del amor morir.
Este sabor amargo en el lago cristalino,
Ya ha pasado a ser el sabor de mi destino.
no impide el reflejo de tu rostro, aunque lo escondas
ni siquiera, detiene las inocentes ondas,
que tu sonrisa provoca al mover compasiva,
las pequeñas rocas que iluminan tu destino,
dejando al descubierto con su paso el retoño,
y a las hojas camufladas por el tibio otoño,
caídas, pero no muertas, flotando a la deriva.
Este sabor amargo en el lago cristalino,
no releva de su sueño, a la nuevo y hermoso,
ya que duerme tranquilo en el cielo montañoso,
acariciando a mi alma, invitándola a sentir,
un azul transparente e inconcluso boceto alpino,
sola vestida con el aire de agua, en lo hondo,
se asoma para descubrir desde el confuso fondo,
el musgo del tiempo y la imagen del amor morir.
Este sabor amargo en el lago cristalino,
Ya ha pasado a ser el sabor de mi destino.