lover
Poeta adicto al portal
SACIAR MILENARIO
Cuando el cielo azul tenía otro brillo,
y el rey sol iluminaba con otro fuego,
cuando la dulce luna iniciaba su riego,
conocí tus ojos entre nubes de castillo.
Esa noche le cantaba al amor un grillo,
que en realidad era un hada de ruego,
quien recitaba en su violín de apego
melodías de sueños y placer sencillo.
Su canto mágico encanto a mi vuelo,
rindiendo a tu mirada mi piel y alma,
enamorando mi todo a tu dulce calma,
hechizando mi deseo a probar tu velo.
Allí nació esta pasión para ser eterna,
ahí, cuando los dioses eran aun chicos
y el anhelar tus besos afanes heroicos,
en ese lugar afloro esta fantasía tierna.
Juro que solo tu alma mi piel gobierna,
que labios ardientes de pliegues ricos
me sacian hace mil siglos poros y picos,
con placer milenario de lluvia interna.
E. Lovera
Cuando el cielo azul tenía otro brillo,
y el rey sol iluminaba con otro fuego,
cuando la dulce luna iniciaba su riego,
conocí tus ojos entre nubes de castillo.
Esa noche le cantaba al amor un grillo,
que en realidad era un hada de ruego,
quien recitaba en su violín de apego
melodías de sueños y placer sencillo.
Su canto mágico encanto a mi vuelo,
rindiendo a tu mirada mi piel y alma,
enamorando mi todo a tu dulce calma,
hechizando mi deseo a probar tu velo.
Allí nació esta pasión para ser eterna,
ahí, cuando los dioses eran aun chicos
y el anhelar tus besos afanes heroicos,
en ese lugar afloro esta fantasía tierna.
Juro que solo tu alma mi piel gobierna,
que labios ardientes de pliegues ricos
me sacian hace mil siglos poros y picos,
con placer milenario de lluvia interna.
E. Lovera
Última edición: