tomasecardozo
Poeta recién llegado
¿Sacrilegio?
Cruzaba la calzada
a la capilla cercana
no se si para rezar
o para ver al cura,
taciturna caminaba
alumbrando la vereda,
ponía de cabecera
las guarezcas de la tina;
llenaba el cántaro con agua
que recogía temprano…
Limpiaba con trapos viejos
los candelabros de bronce,
y guiñaba el ojo entonces
a imágenes que colgaban
pidiéndole ¡El gran milagro!...
Que se hiciera realidad,
que el cura dijera si
que le hiciera ese favor,
le diera un poco de amor,
que le dijera un piropo
aunque después poco a poco
se alejara sin razón
le rompiera el corazón,
pero la hiciera feliz…
En ese ir y venir
con tanta galantería,
sin temor profanaría
el santuario mas seguro;
caminando entre los “santos”
atisbando sus andanzas
crecían sus esperanzas
de ver rendido a sus pies
al príncipe de sus sueños;
en penitencia se adueña
de los sueños mas hermosos
que dejara el sacerdocio
y se escapara con ella.
Tomás Escala Cardozo
a la capilla cercana
no se si para rezar
o para ver al cura,
taciturna caminaba
alumbrando la vereda,
ponía de cabecera
las guarezcas de la tina;
llenaba el cántaro con agua
que recogía temprano…
Limpiaba con trapos viejos
los candelabros de bronce,
y guiñaba el ojo entonces
a imágenes que colgaban
pidiéndole ¡El gran milagro!...
Que se hiciera realidad,
que el cura dijera si
que le hiciera ese favor,
le diera un poco de amor,
que le dijera un piropo
aunque después poco a poco
se alejara sin razón
le rompiera el corazón,
pero la hiciera feliz…
En ese ir y venir
con tanta galantería,
sin temor profanaría
el santuario mas seguro;
caminando entre los “santos”
atisbando sus andanzas
crecían sus esperanzas
de ver rendido a sus pies
al príncipe de sus sueños;
en penitencia se adueña
de los sueños mas hermosos
que dejara el sacerdocio
y se escapara con ella.
Tomás Escala Cardozo
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