Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sacudirme tu presencia se ha vuelto martirio,
busco motivos......,
para que la razón ennoblezca tu espíritu
logrando escuchar mi interior,
el que grita,
que en mi....., de tu piel,
¡¡ya no queda nada!!,
busco razones.....,
para derribar los barrotes que me he impuesto
como un sacrificio que ya no deseo soportar
quiero que mi piel cambie del capullo,
y de la oruga lenta y ligada a la tierra
surja la mariposa colorida y libre,
para volar a tierras lejanas en donde se agote tu esperanza.
Sacudirme tu eternidad se ha vuelto siniestro,
más tu sombra me agobia
de opresión y desconsuelo,
más tus manos duelen
en cada centímetro de mi piel,
más tus lágrimas aplastan
por cada espacio de la madriguera.
Sacudirme tu esencia ya está hecho,
sólo faltas tu que te sacudas la mía,
y que dobles por tu camino,
que tomaré el mío,
no espero reproches,
pues ya me los has enrostrado todos,
cada uno de ellos se encuentran masticados,
con parsimonia y bebidos con musitada tranquilidad,
tranquilidad de estar conduciendo por el camino de mi verdad,
verdad esperada después de una larga mentira,
que se ha liado a nuestros espíritus
como enredadera desangrada e infectada,
que se ha colapsado con mentiras y desprecios.
Sacudirme tu presencia,
espero la escuches casi en súplica,
pues el ansiado vuelo está por llegar,
y no deseo dañar tu presencia.
[/COLOR]busco motivos......,
para que la razón ennoblezca tu espíritu
logrando escuchar mi interior,
el que grita,
que en mi....., de tu piel,
¡¡ya no queda nada!!,
busco razones.....,
para derribar los barrotes que me he impuesto
como un sacrificio que ya no deseo soportar
quiero que mi piel cambie del capullo,
y de la oruga lenta y ligada a la tierra
surja la mariposa colorida y libre,
para volar a tierras lejanas en donde se agote tu esperanza.
Sacudirme tu eternidad se ha vuelto siniestro,
más tu sombra me agobia
de opresión y desconsuelo,
más tus manos duelen
en cada centímetro de mi piel,
más tus lágrimas aplastan
por cada espacio de la madriguera.
Sacudirme tu esencia ya está hecho,
sólo faltas tu que te sacudas la mía,
y que dobles por tu camino,
que tomaré el mío,
no espero reproches,
pues ya me los has enrostrado todos,
cada uno de ellos se encuentran masticados,
con parsimonia y bebidos con musitada tranquilidad,
tranquilidad de estar conduciendo por el camino de mi verdad,
verdad esperada después de una larga mentira,
que se ha liado a nuestros espíritus
como enredadera desangrada e infectada,
que se ha colapsado con mentiras y desprecios.
Sacudirme tu presencia,
espero la escuches casi en súplica,
pues el ansiado vuelo está por llegar,
y no deseo dañar tu presencia.