vinazgo
Poeta recién llegado
y el misterio de esta pútrida te atrae,
todavía, tanto. Para injuriar
mis sombras. Para corromper
mi carne pero.
Porque no es fácil. Por el silencio.
En mis vértebras anidan imprecaciones
contra todes, no. Las imprecaciones siguen
fijas en mis huesos. Yo nunca le haría
a nadie lo que me hago a mí.
El morbo ganando la
atención. Aprisionándola. Atrayéndola.
Llaman fetiche a ese morbo
que aprisiona la atención.
-¿para qué más de lo Mismo?-
y como vidrio y como gusanos
y piso muertos y tú, tú me pisas a mí.
todavía, tanto. Para injuriar
mis sombras. Para corromper
mi carne pero.
Porque no es fácil. Por el silencio.
En mis vértebras anidan imprecaciones
contra todes, no. Las imprecaciones siguen
fijas en mis huesos. Yo nunca le haría
a nadie lo que me hago a mí.
El morbo ganando la
atención. Aprisionándola. Atrayéndola.
Llaman fetiche a ese morbo
que aprisiona la atención.
-¿para qué más de lo Mismo?-
y como vidrio y como gusanos
y piso muertos y tú, tú me pisas a mí.