Lôren
Poeta fiel al portal
¡Es la hora del aguacate y las tostadas!
Sobre la mesa, sonríe el mate humeante
de palabras que se desenroscan
como un tapiz tras cada sorbo.
La mantequilla se funde al ritmo
que aflojamos los músculos y el alma
para salir a volar untada de mermelada
y una sublime pero consistente capa de felicidad.
Somos decididamente hedonistas por convicción,
artistas irremediables por vocación,
e incluso grandes malabaristas de la digestión.
¡Nuestra vena es naturalmente vanguardista...!
digerimos con emoción e impoluta sonrisa
-sin necesidad de dentista-todo un mundo
que danza al son de nuestra percusión.
No existe más quimera que el ruido
de una hermosa tetera en ebullición
y sin lugar a dudas anteponemos
el requesón a la depresión.
Nuestro vientre se va llenando
como se llena de alegría el corazón
y masticamos firmes nuestros sueños
en perpetua y ascendente dilatación.
Respiramos el más puro oxígeno
en un esférico momento de seducción
y a nuestros ojos es un alienígena
cualquier triste peatón.
Amiga: ¿quién dijo crisis?
¡El chocolate endulza nuestra visión!
Preferimos el dulce de leche a la ansiedad
y heroicamente descongestionamos
con una taza de café toda hostilidad.
Nuestra terapia es simple, pero no simplista:
entre las células y cada una de nuestras aristas
reside su delicada complejidad.
Somos grandes genios de la cotidianeidad
llevamos el optimismo como bandera
y, como modo de vida, una mística sensualidad.
¿Quién dijo pesimismo, miedo, inquietud, desolación?
El disfrute de lo simple es nuestra alegre canción.
Nuestros días, camarada, son una tierna y mágica
procesión vital de inspiración.
Sobre la mesa, sonríe el mate humeante
de palabras que se desenroscan
como un tapiz tras cada sorbo.
La mantequilla se funde al ritmo
que aflojamos los músculos y el alma
para salir a volar untada de mermelada
y una sublime pero consistente capa de felicidad.
Somos decididamente hedonistas por convicción,
artistas irremediables por vocación,
e incluso grandes malabaristas de la digestión.
¡Nuestra vena es naturalmente vanguardista...!
digerimos con emoción e impoluta sonrisa
-sin necesidad de dentista-todo un mundo
que danza al son de nuestra percusión.
No existe más quimera que el ruido
de una hermosa tetera en ebullición
y sin lugar a dudas anteponemos
el requesón a la depresión.
Nuestro vientre se va llenando
como se llena de alegría el corazón
y masticamos firmes nuestros sueños
en perpetua y ascendente dilatación.
Respiramos el más puro oxígeno
en un esférico momento de seducción
y a nuestros ojos es un alienígena
cualquier triste peatón.
Amiga: ¿quién dijo crisis?
¡El chocolate endulza nuestra visión!
Preferimos el dulce de leche a la ansiedad
y heroicamente descongestionamos
con una taza de café toda hostilidad.
Nuestra terapia es simple, pero no simplista:
entre las células y cada una de nuestras aristas
reside su delicada complejidad.
Somos grandes genios de la cotidianeidad
llevamos el optimismo como bandera
y, como modo de vida, una mística sensualidad.
¿Quién dijo pesimismo, miedo, inquietud, desolación?
El disfrute de lo simple es nuestra alegre canción.
Nuestros días, camarada, son una tierna y mágica
procesión vital de inspiración.