Jaime Z. Molleda
Poeta recién llegado
Esputos de rabia asquerosa,
venenosa, en la noche, en la sombra,
en los barrocos barrios rojos de
una fantasía poco lúcida.
Sal, anciano niño gris, por la puerta,
por el callejón; sal y busca el sol.
Puede tras la escalera moverse una sombra,
y por la ventana una luz que se escapa. No importa.
Entre latidos y crujidos recuerda los colores:
Verde en la cabeza, y rojo en las manos.
Azul en la mirada, amarillo cada paso.
Las tardes naranjas y moradas las mañanas. No importa.
Por el suelo, líneas blancas, intermitentes.
El tiempo pasa, sal, niño, sal y busca el sol...
"No os preocupeis por mí.
Mi corazón de cristal fino y
mi alma hecha añicos, dicen
que no os preocupeis por mí.
He salido, he vuelto, y volví a salir.
Allá donde ya no hay esperanza y
suciedad envuelve el alma de
gente que quiso y no supo morir.
Y ví a un santo entre el barro tirado,
solitario,
llorando en su regazo a un niño ahogado.
Y encontré a Satán mostrando su maldad ante mí,
y cuando regresé...
ambos aprendimos algo..."
:: precioso.
::